Buenavida

“El voluntariado está en un compás de espera”

María Delia García, vicepresidenta de Acorvol, habla de las complicaciones que atraviesan las fundaciones del Guayas y de cómo les afectó la pandemia

Acorvol
María Delia García hace un recuento de la situación por la que atraviesan las fundaciones.Cortesía

Antes de que llegara la pandemia, gran parte de las fundaciones del Guayas vivía una crisis ante la reducción significativa de las donaciones, lo que complicaba continuar con sus obras. La COVID-19 les puso un obstáculo más e hizo que el voluntariado debiera parar su labor para resguardar la salud. Ahora, aunque hay algunas fundaciones que poco a poco van retomando sus actividades, existen otras paralizadas, aquellas que trabajan con una o dos personas (una vez a la semana) y las que realizan solo actividad virtual. Su futuro es incierto. María Delia García, vicepresidenta de la Asociación Coordinadora del Voluntariado del Guayas (Acorvol), cuenta cómo estos grupos enfrentan el momento.

Ustedes iniciaron una especie de censo sobre la situación de las fundaciones, ¿qué arrojó este trabajo?

Con tristeza debo decir que los voluntarios estamos parados en esta pandemia. En el caso de la mayoría de las fundaciones de Acorvol, sus voluntarias son más vulnerables porque son señoras de la tercera edad. Aunque también hay otras de gente joven, por la situación no se están reuniendo.

¿Cuáles son algunas de esas afectaciones?

Asvolh, que es el voluntariado hospitalario, cerró por el momento. Solo tienen trabajando a una persona. En noviembre próximo dos voluntarias empezarán a ir al Roberto Gilbert y se tiene previsto que en enero de 2021 empiecen a convocar al voluntariado y a reunirse. También están a la espera de lo que diga la Junta de Beneficencia de Guayaquil porque ellas trabajan en sus hospitales.

¿Y los otros casos?

En la fundación Guayaquil Tercera Edad no están laborando por ser todas sus voluntarias mayores. Las terapias están suspendidas hasta que pase la pandemia. En la fundación Dolores Sopeña, en septiembre comenzarán a dictar los talleres vía online. Solo asiste el personal que da el mantenimiento.

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Del primer mapeo que han hecho, ¿les preocupa que algunas fundaciones ya no abran definitivamente?

Sí, nos preocupa muchísimo porque es una realidad. Con mucha pena hemos visto que han cerrado empresas, restaurantes y hay fundaciones que han tenido que cerrar sus puertas, algunas con la esperanza de volver a abrirlas en algún momento. Hay otras que liquidaron, como es el caso de la fundación Comunicar, que daba clases y fortalecía a niños con problemas de autismo. Ellos aspiran a que si en algún momento los niños ya se pueden volver a reunir, les sea posible regresar.

Y para ustedes como Acorvol, que coordinan a las fundaciones de la provincia, ¿cómo está la situación?

Han sido tiempos muy duros. El año pasado perdimos a nuestra presidenta Rina de Garcés. Fue un momento de muchos cambios y luego llegó la pandemia. Han sido épocas difíciles, pero estamos aquí, viendo cómo seguir ayudando en estos momentos en los que más necesitan las personas.

Hace pocos días iniciaron los contactos para crear un centro de escucha, ¿en qué consiste?

Queremos crear un centro de escucha en las comunidades para conocer las necesidades y ver en qué podemos ayudar. Ha pasado el primer impacto del coronavirus, pero viene la parte de la depresión, de la escasez económica, aumenta la violencia, los riesgos de robo... Sabemos que viene la parte de la salud social, de ayudar porque hasta la salud mental puede afectarse. El alcoholismo ha aumentado, entonces queremos fomentar un voluntariado de barrio.

Acorvol
Las autoridades de Acorvol han firmado convenios para poder seguir sirviendo a la comunidad.Cortesía

¿Cómo lo harán?

Se puede llegar trabajando con las fundaciones que se encuentren en los lugares, así no sean afiliadas a Acorvol, para fortalecerlas en territorios. Estamos conversando con párrocos para que las primeras reuniones sean en las iglesias. También queremos manejarlo virtualmente. Nuestro voluntariado vulnerable nos podría acompañar de forma virtual con este fortalecimiento, acompañamiento y con la capacitación.

Esta ha sido una etapa en la que Acorvol también se sumergió en el mundo de los bingos virtuales, ¿cuál era el objetivo central?

Hemos creado este espacio de recreación como una forma de ayudar a no salir de casa y también para poder conseguir fondos para seguir ayudando.

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¿Cómo lograr reactivar al voluntariado?

Mientras se esté viviendo lo que estamos viviendo y no pasemos del semáforo amarillo, no sabemos qué va a pasar. El voluntariado está en un compás de espera. No veo al voluntariado listo, no porque no tenga el alma de servicio sino porque las medidas y circunstancias de esta pandemia no lo permiten.

¿Qué harán ahora?

Debemos reinventarnos. De una forma u otra tenemos que seguir ayudando. Estamos apoyando al Banco de Medicinas desde salud. Sabemos las necesidades. Estamos haciendo un rol de preguntar a las fundaciones afiliadas sobre sus requerimientos. Esperamos que la situación se vaya calmando para que el voluntariado pueda volver a salir a apoyar.

  • La institución

Acorvol cumplirá en diciembre 47 años de servicio. Al momento, la institución coordinadora del voluntariado cuenta con 61 instituciones afiliadas.