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Diario Expreso Ecuador

Efectos de la intoxicación

Víctimas de escopolamina: las secuelas que permanecen después del ataque

Una intoxicación con escopolamina puede provocar pérdida de memoria, confusión y alteraciones físicas. Pero ¿qué ocurre después de que pasa el efecto?

Referencial. La escopolamina puede provocar amnesia, confusión y alteraciones de la atención durante una intoxicación.

Referencial. La escopolamina puede provocar amnesia, confusión y alteraciones de la atención durante una intoxicación.Imagen generada con IA

Génesis Parrales
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Lo que debes saber

  • La escopolamina puede provocar amnesia, confusión, delirio y alucinaciones durante la intoxicación.
  • En casos graves puede causar taquicardia, hipertermia, convulsiones y pérdida de conciencia.
  • La evidencia sobre secuelas psicológicas permanentes es limitada; el trauma del ataque también puede afectar a las víctimas.

Despertar sin saber dónde estuvo, qué hizo o cómo terminó en determinado lugar puede ser una de las partes más desconcertantes de una intoxicación con escopolamina. Para algunas víctimas, el episodio termina cuando desaparecen los efectos de la sustancia. Para otras, quedan preguntas, recuerdos incompletos y el impacto emocional de no poder reconstruir lo sucedido.

La escopolamina, conocida también como hioscina, afecta al sistema nervioso porque bloquea la acción de la acetilcolina, un neurotransmisor que participa en procesos como la memoria y la atención. Por eso, uno de sus efectos más estudiados es precisamente la alteración de la capacidad para recordar. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 encontró efectos de la sustancia sobre distintas funciones de memoria y atención.

El cerebro puede quedar “en blanco” durante la intoxicación

La pérdida de memoria asociada con la escopolamina no significa necesariamente que una persona pierda recuerdos de toda su vida. El problema puede aparecer en la capacidad de crear nuevos recuerdos mientras la sustancia está haciendo efecto.

Los estudios médicos han encontrado dificultades en tareas de memoria inmediata, recuerdo posterior, reconocimiento y memoria episódica. También se han observado alteraciones de la atención. Eso puede explicar por qué una persona intoxicada puede tener grandes vacíos sobre lo ocurrido durante determinadas horas.

La literatura toxicológica también describe otros efectos sobre el cerebro: somnolencia, confusión, agitación, irritabilidad, delirio y alucinaciones. En intoxicaciones importantes, la persona puede perder temporalmente el contacto con la realidad.

La evidencia médica todavía es limitada sobre las secuelas psicológicas permanentes de una intoxicación con escopolamina.

La evidencia médica todavía es limitada sobre las secuelas psicológicas permanentes de una intoxicación con escopolamina.Canva

¿Por qué aparecen las alucinaciones?

La escopolamina puede producir un síndrome anticolinérgico cuando se alcanza una concentración tóxica. En estos casos, la persona puede estar desorientada, hablar de manera incoherente, presentar alucinaciones o comportarse de una forma que posteriormente no recuerda.

Ese estado no debe confundirse automáticamente con una enfermedad psiquiátrica permanente. Se trata de una alteración cerebral aguda provocada por la intoxicación y su evolución depende de la gravedad del cuadro.

El cuerpo también puede sufrir los efectos

La intoxicación no ocurre únicamente en el cerebro. Al bloquear determinados receptores de acetilcolina, la escopolamina puede desencadenar cambios en distintas funciones del organismo.

Entre los efectos físicos descritos están las pupilas dilatadas, visión borrosa, sequedad de boca y piel, aumento de la frecuencia cardíaca, disminución de la sudoración y retención urinaria.

Cuando la intoxicación es grave, pueden aparecer hipertermia, convulsiones, alteraciones cardiovasculares, pérdida de conciencia e incluso complicaciones potencialmente mortales.

La intensidad de los síntomas depende de factores como la cantidad de sustancia, la vía de exposición y si hubo consumo simultáneo de otras sustancias.

El trauma también deja huella

Cuando la escopolamina está relacionada con un robo, una agresión u otro delito, la víctima no solo enfrenta los efectos de una sustancia. También debe procesar lo que significa haber perdido temporalmente el control de su propio cuerpo y no poder reconstruir completamente lo sucedido.

El miedo, la angustia, la inseguridad o los problemas para dormir después de un episodio pueden estar vinculados al trauma de haber sido víctima de un delito, y no necesariamente a un efecto directo de la escopolamina.

Por eso, hablar de las consecuencias psicológicas requiere mirar ambas cosas: la intoxicación y la experiencia que la rodeó.

Una intoxicación grave puede causar convulsiones, hipertermia y pérdida de conciencia.

Una intoxicación grave puede causar convulsiones, hipertermia y pérdida de conciencia.Canva

¿Los problemas de memoria pueden continuar?

La escopolamina es conocida precisamente por su capacidad para alterar la memoria. Los estudios han demostrado que puede afectar el recuerdo inmediato y posterior, así como la memoria episódica.

Pero una cosa es no recordar lo ocurrido durante la intoxicación y otra muy distinta desarrollar un deterioro permanente de la memoria.

La evidencia disponible no permite afirmar que todas las víctimas tendrán problemas de memoria a largo plazo. La recuperación depende de cada intoxicación y de las condiciones médicas de la persona.

Por eso, si después de una exposición alguien mantiene problemas de memoria, concentración, sueño, ansiedad o cambios importantes en su comportamiento, es recomendable que sea valorado por profesionales de la salud.

¿Qué puede quedar después de una intoxicación?

La respuesta depende de cada caso. Durante la intoxicación pueden aparecer:

  • Pérdida o alteración de la memoria.
  • Confusión y desorientación.
  • Delirio y alucinaciones.
  • Problemas de atención.
  • Taquicardia, visión borrosa y sequedad intensa.
  • En cuadros graves, convulsiones, hipertermia y pérdida de conciencia.

Después del episodio, en cambio, la evidencia sobre secuelas permanentes sigue siendo insuficiente. Lo que sí puede permanecer es el impacto de la experiencia.

Una persona que fue drogada para robarle puede tener que enfrentar no solo la recuperación física, sino también el miedo y la incertidumbre que deja un episodio del que quizá no puede recordar todos los detalles.

La escopolamina puede borrar fragmentos de una noche. Para algunas víctimas, reconstruir lo ocurrido y recuperar la sensación de seguridad puede tomar mucho más tiempo que eliminar la sustancia del organismo.

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