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Yihadistas se camuflan desbarbados en Mosul

Ante el avance de las fuerzas iraquíes y kurdas, los combatientes del Estado Islámico (EI) en Mosul comenzaron a modificar su aspecto, en un intento de pasar desapercibidos, según testimonios.

Éxodo. Iraquíes que huyeron de Mosul, compran agua y alimentos en la localidad fronteriza siria de Hasaka.

Ante el avance de las fuerzas iraquíes y kurdas, los combatientes del Estado Islámico (EI) en Mosul comenzaron a modificar su aspecto, en un intento de pasar desapercibidos, según testimonios.

Los países occidentales implicados en la ofensiva contra los yihadistas están satisfechos ante sus prometedores inicios, y ya debaten cómo lanzar la reconquista de Raqa, el último bastión del EI en Siria.

“Vi a miembros de Dáesh (acrónimo del EI en árabe) y su aspecto cambió totalmente”, dijo un habitante de Mosul.

“Se cortaron la barba y cambiaron de ropa” para confundirse entre la población, agregó el testigo que se presentó como Abu Saif, un exempresario.

Ayer las tropas de élite iraquíes se encontraban a cinco kilómetros de los barrios del este de Mosul, la segunda ciudad de Irak, con 1,5 millones de habitantes. En los otros frentes, las tropas están más alejadas.

Para Abu Saif, los yihadistas cambian de aspecto “porque tienen miedo de los francotiradores”, o “porque se preparan a abandonar la ciudad”.

Otro habitante constató por su parte que ya no se ve en los hoteles de Mosul a los comerciantes sirios que hacían múltiples negocios en la ciudad con la anuencia del EI.

Muchos yihadistas abandonaron el este de Mosul para replegarse en la orilla occidental del Tigris, el río que atraviesa la ciudad, donde el EI tiene sus bastiones, indicaron responsables de EE. UU. Habitantes de Mosul cuentan, además, que los aviones de la coalición internacional liderada por Estados Unidos vuelan a menor altitud que en los días anteriores.

La ofensiva se desarrolla “de acuerdo con lo planificado”, afirmó en la víspera el ministro francés de Defensa Jean-Yves Le Drian, anfitrión de una reunión de ministros de Defensa de 13 países de la coalición.

“Dáesh no cayó, pero vacila”, declaró Le Drian, que anunció la prolongación hasta diciembre de la misión del portaaviones nuclear “Charles-de-Gaulle”, de donde despegan los aviones franceses que bombardean las posiciones del EI.

A pesar del desequilibrio de fuerzas en el campo de batalla -entre 3.000 y 5.000 combatientes del EI atrincherados en Mosul, diez veces menos que las tropas aliadas- el avance iraquí se hace en forma prudente y lenta debido a las tácticas de guerrilla del EI y el espíritu suicida de sus hombres.

Desde hace una semana, el EI utiliza “una cantidad extraordinaria” de armas de tiro indirectas (morteros, cohetes, etc.) y de coches bomba, explicó el general Stephen Townsend, el jerarca militar de la coalición. Los kamikazes esconden los coches bomba detrás de muros o en las casas a la espera de las tropas para sorprenderlas en el último momento.