En la web tambien tenemos muertos

  Actualidad

En la web tambien tenemos muertos

Un reciente estudio analiza lo que sucede con los usuarios muertos de una de las más importantes redes sociales del planeta.

Se ha determinado varias estimaciones sobre la fecha en que el número de muertos superará el de los vivos en Facebook.

El olvido es un atributo o una debilidad entre los humanos. Se ha dicho que aunque detrás de Google hay personas el buscador más popular del planeta no olvida fácilmente, y mucho menos el resto de Internet. De tal forma que -para bien o para mal- lo que se sube a la red es permanente.

Un reciente estudio del Instituto Oxford Internet, analizó lo que sucede con los usuarios muertos de una de las más importantes redes sociales del planeta, Facebook, que ya supera los 2.410 millones de vínculos.

Según estas investigaciones, se ha determinado varias estimaciones sobre la fecha en que el número de muertos superará el de los vivos en Facebook. Algo que podría ocurrir antes de finales de siglo, en función del crecimiento de usuarios de la mayor red social del mundo, la cual tampoco es que será forzosamente eterna.

Facebook ya supera los 2.410 millones de usuarios activos al mes en todo el mundo, lo que supone que en los tres últimos meses ha sumado 20 millones de usuarios activos. Menos que en otros trimestres, pero lo importante es seguir sumando. Anualmente, implica un crecimiento del 8% en cuanto a número de usuarios con respecto al segundo trimestre de 2017.

▶Leer: Los distraídos al volante y las 586 muertes que arrastran

En cuanto a número de usuarios activos al día, Facebook posee 1.590 millones. Los analistas pensaban que se quedaría en 1.570 millones de usuarios activos al día, por lo que también se han batido las mejores previsiones. Además, como grupo, la compañía estima que al menos 2.100 millones de personas en el mundo utiliza al menos uno de sus servicios (Facebook, Messenger, WhatsApp o Instagram) cada día.

En estos días ¿quién no tiene una cuenta en esa red social?. Ese es un hecho irrefutable. Tampoco lo es la muerte inminencia de la muerte. Uno de nuestros parientes, amigos, vecinos o compañeros de trabajó murió en estos días, este año o en los últimos cinco o 10 años, y sin embargo, su nombre sigue presente entre la lista de nuestros contactos. Se nos hace duro buscar su nombre y hacer clic en el item: ‘Eliminar de mis amigos’.

¿Suprimir la cuenta o dejarla intacta? En el caso de Facebook, esta invita a crear un “perfil conmemorativo”, pero para las familias la elección no es siempre fácil.

Actualmente, las plataformas tienen por lo general un formulario en sus páginas de ayuda que permiten a los familiares “señalar” la cuenta de una persona fallecida y suprimirla.

Google propone por su parte una especie de “testamento digital” para el conjunto de sus servicios, que sirve para borrar datos personales tras un periodo de inactividad.

Pero la cuestión es más sensible para Facebook, cuyo modelo se basa en brindar la posibilidad de compartir con sus allegados los acontecimientos de toda una vida.

Desde 2008, la red social permite a las familias declarar, aportando documentos oficiales como prueba, la muerte de un allegado para suprimir su perfil o bien dejarlo intacto añadiendo antes de su nombre la mención “En recuerdo de”. La misma opción existe para su filial Instagram.

En 2015, Facebook también propuso a los usuarios anticipar su muerte designando a un legatario -que es informado por correo electrónico de su nuevo papel-, y comunicando sus últimas voluntades digitales.

En abril pasado, este “contacto” obtuvo atribuciones suplementarias, sobre todo animar una nueva sección dedicada a los “homenajes”.

Sin embargo, estas opciones son desconocidas por buena parte del público y las familias pueden toparse con tristes recordatorios, como los aniversarios.

La agencia de prensa estadounidense AFP, recoge el testimonio de una joven que le confió que el perfil de su compañero, fallecido hace cuatro años, le “pertenece y que eso permite a sus allegados encontrar recuerdos”. No obstante, solo se ha conectado una sola vez a la cuenta, para suprimir una publicación publicitaria.

Para ella, la transformación en una cuenta conmemorativa no es deseable: “Facebook no es un cementerio, no es el lugar adecuado para los homenajes”, estima.

Si se suprimiera la cuenta de su compañero, sería partidaria de dejar un plazo a los amigos para que guardasen las fotos y mensajes que quisieran.

Para otros, la cuenta del difunto es el lugar ideal para anunciar su funeral, una práctica “bastante extendida”, según un programa de búsqueda llamado “Eternidades digitales” de la Universidad París 3, así como para dejar mensajes de pésame.

“Transformar un perfil en memorial puede ser percibido como un gran paso que no todo el mundo está preparado a dar”, reconoció en abril pasado la número dos de Facebook, Sheryl Sandberg, cuyo esposo, fallecido brutalmente en 2015, tiene una cuenta de este tipo en Facebook.