Su vida es una fiesta

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Su vida es una fiesta

Se reúne con fines deportivos, gastronómicos y de entretenimiento. El clima influye en la personalidad del huancavilca, quien siempre tiene motivos para celebrar.

La chiva, la discoteca itinerante, es parte de la cultura y diversión guayaquileña.

Al guayaco le interesa algo y crea un grupo. Ingresan a él los que tienen esa vinculación, ya sea por gusto o aficiones.

Es conversador, amiguero, espontáneo y bromista. Cuando al guayaco le interesa algo crea un espacio, un grupo y pertenecen a él los que tienen esa vinculación, ya sea por gusto, aficiones o preferencias, allí aparece su lado psicoemocional, indica Jonathan Suárez, experto en Psicología Social. Se asocia con facilidad y hace amistades rápido, como se dice comúnmente ‘consigue a su pata’, incluso hasta en los velorios, asevera el sociólogo Juan Salazar.

Esté o no en condiciones, no importa, él igual va hasta la cancha de fútbol para irse de peloteo con sus ‘panas’. Ya no espera el fin de semana para hacerlo, saca tiempo de donde sea y si puede establece un día para la hazaña deportiva, con campeonato y todo. Esta actividad la aprovecha para afianzar sus lazos de amistad. También hace lo mismo con el ecuavóley, la práctica del running, crossfit o las pedaleadas en bicicleta.

Respecto a la distracción, el guayaco siempre farrea, se va de chiva o karaoke, de preferencia en quincena y fin de mes para que la salida sea completa (comida, bebida y baile). El sitio es lo de menos, solo busca divertirse y pasar un buen rato entre amigos, dice Salazar, quien afirma que la comida es un eje transversal de las relaciones sociales del guayaquileño. Es un ritual de al menos una vez a la semana comer afuera porque la gastronomía ofrece muchas alternativas para todo gusto y bolsillo.

“Es más, conoce o pregunta dónde sirven los mejores bollos (cocina sectorizada). Le gustan los lugares donde le despachen bien, sentirse satisfecho y siempre pide la infaltable yapa. Si le das un plus, te lo ganaste”, manifiesta Suárez, quien señala que al guayaco le atrae el humor y el microteatro de temáticas superficiales. Asimismo están los amantes del teatro callejero que se ‘monta’ en el centro de la urbe. “Él, arma planes, así no tenga plata, por lo general hace las cosas de forma impulsiva”.

El clima ayuda

No es determinante, pero influye, aseguran ambos expertos. Salazar indica que lo alegre, espontáneo, jovial y divertido es propio de los ciudadanos de localidades costeñas, como Cali, Lima y la Perla del Pacífico. El clima cálido le hace salir de casa, el frío le mantiene en ella o por lo menos se reduce las ganas de marcharse.

El experto en salud mental sostiene que incide bastante. “En los países nórdicos la gente vive más sola, es más fría y tiende al suicidio, lo revelan estudios”.

Hermandad sobre ruedas

En un bar de Urdesa, en el año 1993, la conversación de dos apasionados motociclistas terminó en la creación de la agrupación ‘Guayaquil Riders Moto Club’, cuyos miembros se reúnen los jueves, a las 21:30, en un popular centro comercial para rodar por la ciudad. Esperan con ansias la cita pautada. Nunca repiten las rutas y los fines de semana por lo general se dirigen a Montañita, Playas, Salinas, Puerto Bolívar o Puerto Jelí. Las edades de sus 126 miembros van de 18 a 75 años.

Más que una organización es una hermandad, menciona Marcos Noriega, su presidente, quien considera que el espíritu del guayaco se contagia y que también se reúne para ayudar a otros. Sí, la solidaridad la tiene bien marcada, como en el caso de ellos, quienes colaboran por más de dos décadas con instituciones que atienden la salud de niños con discapacidades físicas y enfermedades incurables.

Imitación

Para el psicólogo Suárez, la urbe copia el estilo de vida de ciudades norteamericanas, la posmodernidad. “Consume el 2X1, los martes locos. Son incentivados por la oferta de una transnacional que invita a hacer un gasto ese día. Imita lo que le interesa y todo se va más por el entretenimiento. Es consumista y le gusta entretenerse, de allí sus actividades. Para él la vida es una fiesta, pero lo lamentable es que no piensa en el mañana”.

Datos

- La población se inclina por cinco platos típicos: el encebollado, ceviche, arroz con menestra (carne, pollo o chuleta), seco de pollo y guatita. Todos se sirven con arroz, menos el encebollado, pero un 25 % sí lo come con este.

- Al 88 % les gusta el fútbol, el 56 % sigue a Barcelona, 30 % a Emelec, 12 % no les interesa este deporte y 2 % es hincha de Liga de Quito.

- Dentro de las distracciones de fin de semana las actividades varían según el nivel social: la clase alta prefiere comer en un restaurante (49 %); la media, ver películas en el cine (45 %) y la baja visitar algún parque o el malecón (29 %).

- La música que más disfruta es el pop, canciones románticas y salsa.

Fuente: Profits Consulting Group ( 2017).