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Union Europea

No hay políticos europeos más antagónicos que Marine Le Pen y Pablo Iglesias. Como escribí en uno de mis artículos pasados “Populistas”, la primera es de derecha (una versión aún más crítica que la de Trump en Estados Unidos) y el otro, de izquierda “chavista”, haciendo suyos términos como “lucha de clases”, “imperialismo”, etc. Y sin embargo, los dos felicitaron a Italia en los resultados de esta semana. Explico. Matteo Renzi, primer ministro italiano (próximamente “ex primer ministro”) convocó un referéndum con una consulta simple: trasladar puestos en el Senado al Gobierno central. Si perdía en la consulta, renunciaría. Con estas palabras se convirtió en el David Cameron de Italia. El evento se tiñó de otro tinte político. Votar por el “no” representaba no solo negarse ante la reforma, sino una forma de protestar ante el “establishment”. Una manera de exigir la renuncia de un primer ministro que ha aceptado todas las políticas económicas de la Unión Europea sobre ajuste fiscal y recorte en los programas sociales. No estaban enfrentándose a un “brexit”, pero sí fue una expresión de rechazo contra la UE. Sienten ante las políticas impuestas por la troika, que su país no puede salir de la crisis. Probablemente sea un diagnóstico equivocado, pero esa es la percepción general. Percepción que grupos como 5 Estrellas sabe aprovechar, y hasta construir un relato a partir de él. Beppe Grillo, una de las figuras políticas más importantes de este movimiento, prometió que -de ganar puestos en el Senado- llamaría a una consulta sobre la permanencia en el euro, pilar fundamental de la unión del bloque. Felicitaciones por parte de la extrema derecha europea y de Podemos: ambos (desde miradas y con argumentos diferentes) defienden la soberanía de las naciones ante la imposición que reciben desde afuera. Cuando hay época de crisis (de seguridad “por” los refugiados, o económica) estos movimientos toman fuerza. Alternativa para Alemania, Frente Nacional en Francia o 5 Estrellas en Italia. Este año de elecciones se definirá no solo el futuro de estos países, sino de toda Europa.

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