Unidad y movilizacion

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Unidad y movilizacion

La universidad ecuatoriana ha sido gravemente afectada por las erradas medidas tomadas por el dúo autoritario Correa-Ramírez y posteriormente, por el trío Barrera, Bonilla y Vélez, siguiendo lo impulsado por los zares de la educación y privatizadores con las aberrantes reformas a la LOES de 2018 y reglamentos. En este contexto situamos el mayor deterioro de la Universidad de Guayaquil- UG, con el nombramiento de rector a Salcedo y la ulterior decisión de una nueva intervención, con un comisionado presidente con funciones de rector encargado y con poderes omnímodos, una vez más a alguien de una universidad privada y sin experiencia en la gestión de una universidad pública. Pero parece que el estudiantado de la centenaria ‘alma mater’ está comenzando a tomar conciencia y congregarse contra el miedo que han inoculado el correísmo y el régimen de la ruptura continuista, como lo ha destacado la movilización del 8 de agosto contra el despotismo y prepotencia de las autoridades de la CIFI II, que los tiene atemorizados. Pensamos que frente al autoritarismo, discriminación e inoperancia imperantes se comienza a anunciar una nueva propuesta que se opone a los despidos masivos de docentes sin respetar el debido proceso y con marrullerías legales; o la persecución a los líderes de los docentes a través de sumarios administrativos en donde los interventores acusan, juzgan y condenan; o la incompetencia para controlar el terrorismo. Lo acaecido hasta ahora en la UG nos está demostrando una estrategia montada con una intencionalidad, aparentemente contradictoria, de desprestigio y de aprovechamiento de lo estatal, pero a río revuelto ganancias de los de siempre. Recordemos, que a inicios de los 90 del siglo XX la profunda crisis de la UG permitió el crecimiento de una oferta universitaria privada heterogénea, que se sigue acrecentando. Por ello es necesario que la comunidad universitaria se continúe movilizando ante la oprobiosa situación de incomunicación, maltrato y autoritarismo. Solo la comunidad universitaria unida y organizada puede resolver sus problemas sin necesidad de “providenciales” apolíticos y antidemocráticos.