Traviata: debut y fiasco

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Traviata: debut y fiasco

“El día de la ‘premier’ (6 de marzo, 1853) el preludio fue muy bien y el público obligó a Verdi subir a la escena para recibir su tributo de admiración. Tuvo que volver a subir luego del brindis y luego del dueto Violetta-Armando. El primer acto fue recibido con entusiasmo, empujado por el calor de la impresión favorable de la obertura y la música del brindis. Verdi y la Salvini-Donatelli fueron llamados a escenas innumerables veces”. Así lo describe Tomasso Locatelli, conocido crítico veneciano en “La Gazzetta Uffiziale di Venecia”.

Pero la desgracia vino en el segundo acto. Cada vez que la piel rosada, voluminosa y poco atractiva “madame” Fanny Salvini-Donatelli tosía, dando señales de una inminente partida de este mundo por consunción, la audiencia rugía y se convulsionada con carcajadas cada vez más estruendosas e interminables.

Así, cuando el apenado doctor Grenvil soltó esta frase a Annina: “La tisis no le concede más que unas horas”, la sala no pudo más y las convulsivas carcajadas llevaron al público al paroxismo. El tenor, Ludovico Graziani, estaba ronco, y el barítono, Felice Varesi, aborrecía todo lo referente a Germont padre. Las carcajadas se tornaron silbidos y finalmente abucheos. Verdi tenía un fracaso entre sus manos.

Al día siguiente al estreno, Verdi escribió a su amigo Emanuel Muzio: “La Traviata anoche... un fiasco. ¿Ha sido mía la culpa o de los cantantes? El tiempo lo juzgará. A su publicista Tito Ricordi: “Siento tener que darte una muy mala noticia... La Traviata fue un fiasco... No te estoy escribiendo después de la primera presentación, estoy escribiendo luego de la segunda. ¡Fue un fracaso! ¡Un fiasco absoluto! ...No diré nada sobre la música y permíteme que no diga nada sobre los cantantes”.

Finalmente a Angelo Mariani, director, en esa época del teatro Carlo Felice en Génova: “La Traviata fue un inmenso fiasco, y peor, la gente se ha reído a carcajadas. Sin embargo ¿qué esperabas? ...Ellos están equivocados o yo lo estoy. Pero creo que la última palabra sobre La Traviata no fue dicha anoche. ¡La van a ver de nuevo y veremos qué pasa!”.