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Trato especial

Un editorialista de un diario de Quito expresó en artículo titulado La Alcaldía de Quito: “...el país en su conjunto debe darle un trato especial (a Quito) por ser la capital de la república y primer patrimonio mundial de la humanidad -que no es algo menor, para revertir la decadencia en la que ha caído y terminar con la visión parroquiana que ha soslayado su destino trascendente e impedido que la capital lidere los esfuerzos para rescatar al país de la anomia”.

Una cosa es solicitar que a la capital del país se le debe dar un trato especial y otra es la práctica, vigente desde la fundación de la República y agudizada con el devenir del tiempo, de acaparar la mayor parte de los recursos en Quito y sus alrededores, en perjuicio de las demás regiones del país. Entre dar un trato especial a una capital y concentrar recursos e inversiones en una ciudad y provincia y destinar “limosnas” a las otras regiones de un país, hay un abismo muy grande. El editorialista, más adelante en su artículo, aboga por tarifas para el metro de Quito que “estén acorde con la capacidad de pago de los habitantes”, es decir, subsidiadas.

El concepto de que “el país en su conjunto debe darle un trato especial (a Quito) por ser la capital de la república”, prima en casi todos los quiteños y prevalece, sobre todo, en una élite regionalista y en la burocracia capitalina. Para ellos es un deber y una obligación de los ecuatorianos contribuir a que Quito luzca más bella que todas las otras ciudades y que sus habitantes vivan mejor que todo el resto del país.

¿Quién pagará el subsidio al pasaje del metro de Quito que según “estudios” previos costaría $0,45? Ya el decreto 750 de mayo del 2011 estableció que el Gobierno pagaría al menos 50 % del costo de la inversión y el resto se obtendría de financiamiento con “garantía soberana”. Un quebrado municipio no podrá pagar; papá Estado salvará los muebles y todos los ecuatorianos pagaremos el elevado subsidio. Privilegios y centralismo absorbente son precisamente algunos de los causantes de la anomia que el articulista dice querer eliminar del país.