
La tradicion manabita se une con el turismo
Las comunidades fortalecen la relación de los visitantes con la cultura de los pueblos. La gastronomía es el principal atractivo.
La interacción del hombre con la naturaleza. Aunque en principio el cartel que anuncia la llegada al centro turístico ‘Café Color Tierra’ tiene un error gramatical (interación, dice) el beneplácito de disfrutar de todo lo que allí se ofrece deja de lado ese detalle.
En realidad, el lugar ofrece una interacción única con la naturaleza, con su gente, con sus tradiciones.
Y es que al hablar del cantón Chone nos imaginamos la cuna de las mujeres más hermosas de Manabí, del lugar donde se elabora el queso más sabroso del país y de los relevantes platos típicos preparados en sectores campestres donde los fines de semana acuden cientos de ciudadanos de diferentes partes de esta provincia a degustar estas delicias.
Pero no todo queda en ese espacio. Más allá de la gastronomía se ubican cerca de 16 enormes cascadas y ríos que brindan al turista lo mejor de un recorrido de aventura para disfrutar los fines de semana.
Nixon Zambrano Mendoza (40), oriundo del sitio Mosquito de La Rumelia, ubicado a 13 kilómetros al norte de Chone, es quien cuida y mantiene 13 cascadas naturales que se encuentran a una hora y media de ese lugar cerca de las montañas. Durante 15 años, a través del turismo comunitario ha dado a conocer las bondades que brindan estos espacios de recreación natural.
Antes de llegar al destino de las cascadas, el turista recibe recomendaciones de un guía del sector en una cabaña rústica y adornada con figuras de madera, piezas antiguas, hamacas de caña guadua y otras novedades típicas de la zona. Es ‘Café Color Tierra’. El ingreso por persona tiene un costo 1,50 adultos y 1 dólar para los niños.
Estas cascadas que reciben de 80 a 90 visitantes por semana tienen una altura de 15 a 20 metros. Uno de los enganches es la gastronomía: la típica tonga y la gallina criolla, además de la variedad de dulces y licores elaborados a base de cacao. “Estando aquí conocemos mucho más de esta gente, sus tradiciones, cómo viven y su historia. Esto es enriquecedor, una manifestación intercultural que debe ser difundida”, dijo Vicente Pérez, un turista que llegó al sitio.
Igual ocurre con la parroquia Canuto, ubicada a 8 kilómetros de la cabecera cantonal de Chone. Ahí se encuentra el sitio Agua Fría, donde existe otro hermoso balneario y la variedad de dulces hechos con la producción de almidón, maíz, gallina criolla, como la tonga, natilla, queso, suero blanco, maíz quebrado y la apetitosa sal prieta.
Otra de las atracciones de estos lugares son las decoraciones de vestigios de madera, barro y cobre, que sus habitantes han conservado durante siglos y ahora los exhiben de manera gratuita cerca de las cascadas.
Dayton Alcívar, alcalde de Chone, aseguró que difundir la cultura manabita es potencialmente atractivo para los turistas. (F)