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El sueno chino

El sueño chino

Los exportadores anhelan una ‘visa’ que les asegure el ingreso directo al mercado chino. Aunque el ‘Dragón Asiático’ se haya ganado la fama de ser la fábrica del mundo, también es cierto que en los últimos años figura como uno de los países con mayor consumo per cápita creciente de productos.

Del gigante asiático nos separan más de 3.200 kilómetros de distancia, pero para soñar con este mercado sobran razones. Así lo asegura Vicente Wong, un empresario guayaquileño de ascendencia china y hoy presidente de Reybanpac, la primera empresa ecuatoriana en pisar ese mercado con la oferta de banano, en 1984. Fue una relación que inició de Gobierno a Gobierno, dice, “un impulso que nos convirtió en pioneros de un mercado que en el tiempo se ha convertido en uno de los más grandes del mundo”.

Además de ser el país más poblado, con 1,3 billones de habitantes, Wong explica que es imprescindible darse cuenta de lo que está sucediendo dentro de ese mercado. El crecimiento económico que China registra desde el 2010 viene generando cambios en su demanda, influenciada sobre todo por el crecimiento de la clase media. “Un sector que además ha disparado el segmento de retail y las ventas online, en un 7 % y 50 % por año, respectivamente”, plataformas que buscan atender la exigencia del consumidor chino, que procura productos únicos y de calidad. Una oferta que, según empresarios, Ecuador tiene de más.

La primera visita a Ecuador del presidente de ese país, Xi Jinping, puso a correr esta semana a empresarios. Con reuniones con autoridades y charlas intentaron demostrar cómo la condición del mercado chino podría dar mayor apertura al producto ecuatoriano y con ello la posibilidad de que el país logre equilibrar su balanza comercial. Solo en el 2015, según el Banco Central del Ecuador (BCE), el país vendió a esa nación $ 722 millones en productos, versus los $ 194 millones que facturó en el 2006. No obstante, eso es poco si se compara con los $ 4.073 millones que el país compró a China el año pasado.

Pero las oportunidades para Ecuador, se cree, van más allá al ver cómo Filipinas y otros países asiáticos, proveedores de China, han venido debilitando su oferta a ese país, debido a los problemas de plagas y enfermedades que los afecta. Una condición que, a criterio de los camaroneros, debe ser aprovechada por el país.

No obstante, los empresarios están conscientes de que para llegar al gigante asiático primero se necesita firmar acuerdos o preferencias arancelarias que permitan el libre acceso del producto nacional, un factor que permitiría bajar los costos y hacer que China sea realmente rentable.

Este último, cuenta Sergio Cedeño Amador, es un desafío para el mango, un producto que, después de 10 años de negociación, logró ingresar este año por primera vez a ese mercado, pero pagando un arancel de 15 %, cuando países como Perú o Brasil no pagan esa tasa. No obstante, ese logro, dice el presidente de Fundación Mango, no se desaprovecha. Los exportadores ahora buscan la forma en cómo ahorrar costos por su cuenta. En dos semanas, el sector pondrá a prueba el sistema de atmósfera controlada para conseguir que la fruta sea enviada por barco y no por avión. La segunda alternativa, hasta ahora utilizada, les significa un costo de flete de $ 2,80 por kilo; si es por mar, esto se reduciría a $ 0,30.

El mismo pedido de eliminación de aranceles lo tienen los camaroneros, que hoy deben pagar una tasa de hasta 22 % y los bananeros, con un 10 %.

En los años 90, el país exportaba 17 subpartidas o tipos de productos a China. En la actualidad, son cerca de 100. El potencial de crecimiento en las exportaciones no solo está en los productos que ya se venden, sino en aquellos que no han pisado ese mercado, pese a existir demanda. Entre ellos están ciertas frutas, como la pitahaya, papaya, piña, granadilla, uvilla y aguacate.