Visita. Al Assad (i) recibido por Putin en Moscú, en octubre 20 de 2015.

Por que Siria es tan importante para Putin

Recordemos que la invasión rusa a Crimea y su enfrentamiento con Ucrania afectaron las relaciones, aparentemente buenas, que conservaba Putin con la Unión Europea. Estos hechos motivaron algunas sanciones que le impusieron Estados Unidos y la Unión Eur

Recordemos que la invasión rusa a Crimea y su enfrentamiento con Ucrania afectaron las relaciones, aparentemente buenas, que conservaba Putin con la Unión Europea. Estos hechos motivaron algunas sanciones que le impusieron Estados Unidos y la Unión Europea, aislando a Rusia en la escena internacional.

Putin no está necesariamente apegado a Bashar al Asad, pero no quiere ver el colapso del gobierno de un país en el que tiene intereses estratégicos, políticos y personales, y en el que ha hecho una gran inversión militar y económica.

Es tan increíble el manejo de la política internacional que los ministros de Exteriores del G7, que reúne a las naciones más industrializadas del planeta, decidieron recientemente no imponer más sanciones a Moscú por su alianza con el gobierno sirio. No quieren aislar aún más a Rusia, temerosos de que después de las sanciones impuestas por el expresidente Obama y la Unión Europea, por la anexión de Crimea y el conflicto con Ucrania, Rusia acabe convirtiéndose en un Estado paria.

Las razones. Putin, al darse cuenta de esta situación, intervino en Siria, buen comprador de armas y sobre todo porque así está impidiendo que al caer su protegido Bashar al Asad, el poder lo tomen uno o varios grupos yihadistas.

Moscú teme que Siria sea dominada por las manos extremistas del yihadismo y que, desde allí, se opere con islamistas radicales que existen en Rusia. Este país tiene una fuerte población musulmana. Suficiente prueba con lo que pasó en Libia.

De acuerdo con los analistas, el apoyo al gobierno sirio le permite a Rusia, en cuanto a la política exterior con su alianza, hacerse presente en el Medio Oriente, después de estar mucho tiempo marginado. En otras palabras, el régimen sirio le permite ganar peso, pero los verdaderos poderes en la región son locales: Irán, Israel, Arabia Saudita y Turquía. Para Putin, según explicó, “hoy la influencia se logra haciendo alianzas con los poderes locales”. Muchos países de Medio Oriente ya han recurrido a Rusia para asesoría, apoyo y armas.

La táctica de Putin está dando resultados. En primer lugar, Irán es prácticamente el más fuerte aliado de Moscú. Pero ya representantes de los gobiernos en Libia, Egipto y Líbano han viajado recientemente a la capital rusa. Igual como lo ha hecho el rey de Jordania, quien viajó en enero para formular estrategias que permitan combatir el terrorismo en la región y discutir asuntos de cooperación económica.

Oriente en Moscú. Incluso Arabia Saudita, visto como el país de la región más cercano a Occidente, entró en conversaciones con Rusia por primera vez en varios años, para estabilizar el mercado del crudo.

Pero más allá de esta nueva estatura en los escenarios internacionales, su imagen dentro de Rusia es muy importante para Putin. A pesar de los sectores de oposición que catalogan a su gobierno de represivo, el presidente ha restaurado el orgullo al pueblo ruso.

Militar. Se considera que la intervención en Siria no le trae ningún beneficio, a más de la presencia en el Medio Oriente. Ya no es una potencia militar por la antigüedad de sus equipos y la falta de preparación de su ejército. Sin embargo, su intervención en Siria ha servido a Rusia para desarrollar y poner a prueba nuevo armamento, y ha sido un campo inmejorable para el entrenamiento de su personal militar.

Personal. Para nuestro criterio, este es el aspecto crucial de la incursión de Putin en Siria. Cómo preservar su legado, su prestigio y su orgullo es una gran motivación para el mandatario, cuyo ego y narcisismo han sido objeto de análisis constante de la poca oposición política que tiene. Para los rusos, Putin es el hombre del momento.