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Salir de la apatia e indiferencia
El actual proceso electoral, al igual que los anteriores, tiene un aspecto que ha estado presente como característica y tendencia general: la indiferencia ciudadana. Sin embargo, este hecho realmente no ha sido comprendido por los diferentes partidos, movimientos y líderes políticos, y por eso no ha sido atendido en forma adecuada. No obstante, debe ser motivo de preocupación de todos. Más aún si se toma conciencia de que hay numerosos y continuos signos de que esta indiferencia se ha incrementado en el conjunto de la sociedad ecuatoriana. A pesar de ello, los interesados en la política nacional no han adoptado las medidas necesarias ante este comportamiento del electorado. Mañana sabremos si el número de indecisos mantiene la tendencia general de anteriores procesos, o si hay ascensos o descensos. Las cifras nos dirán cuánto de efectivas o no han sido las distintas estrategias de líderes, candidatos y partidos políticos.
No es bueno para una sociedad moderna y democrática que su ciudadanía muestre signos de apatía frente a las elecciones. Especialmente cuando se trata de cambios y relevos de las principales dignidades para dirigir determinadas instancias del poder político y del Estado. Por eso es importante que el electorado comprenda que la jornada de mañana constituye un verdadero acto cívico para todos, pues incluso renueva la democracia y señala la responsabilidad de la sociedad, de las familias y del ciudadano común. Su concurrencia y pronunciamiento en los comicios es una de las más elevadas acciones de la cívica ciudadana. La población debe acudir con una clara decisión y con comprensión y valoración del ejercicio del voto, así como de su resolución, y reconociendo que ahí se expresa un aspecto cívico fundamental para su vida.
En el acudir a depositar su voto, con decisión, se expresará el afecto ciudadano hacia el país y la preocupación que cada uno tiene respecto al futuro del Ecuador. Es que en el acto de mañana no están en juego solo las preferencias electorales, las tendencias políticas y las ubicaciones ideológicas del votante sino, fundamentalmente, el porvenir de la República y de sus instituciones, cuanto de la democracia. Es enorme la responsabilidad que descansa en las manos de los ecuatorianos, que deben acudir a votar con convicción. Esto espera la nación. Que la ciudadanía salga de la apatía e indiferencia y que privilegie el futuro de la patria.