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Rosa Maria Torres: “Esto estaba represado, ha habido mucho ocultamiento”

La exministra de Educación y Cultura, analizó para EXPRESO los últimos casos de violencia y abuso sexual.

Es pedagoga, lingüista, periodista educativa, activista social, investigadora y asesora internacional en temas de educación.

- ¿Qué pasa en el sistema educativo para que hayamos llegado a escandalosos casos de violencia y abuso sexual?

- Mi interpretación es que esto viene de atrás. Estos casos estaban represados, son denuncias viejas. Aquí ha habido mucho ocultamiento. El Ministerio de Educación habló de 852 denuncias, pero son de hace tres años. El Ecuador no se enteró a tiempo.

- Durante años, se habló de una gran inversión para mejorar la calidad de la educación, ¿cómo se entienden casos como estos?

- Veamos lo que se entendió por calidad en los 10 años de ‘revolución educativa’. Muchos se confundieron al decir que tenemos educación de calidad por la infraestructura y el acceso a tecnología. Y ese es apenas un insumo de la calidad y no el más importante.

- ¿Qué faltó?

- La calidad no se juega en las cosas, sino en las personas y en las relaciones. La calidad de la educación empieza con el buen trato. Esto que parece obvio, en Ecuador dejó de serlo. Si pones a tu hijo en una escuela, en un colegio, lo primero que quieres es que se sienta bien. La prioridad es el afecto, la buena relación con el profesor, con los directores, con los alumnos.

- ¿Tender grandes colegios, con miles de alumnos, fomenta la violencia?

- Tengo un artículo que se llama Escuelas pequeñas, escuelas del futuro. La escuela grande, como las Unidades del Milenio que funcionan en dos turnos y ponen juntos a niños de 5 años con jóvenes de 17, no es lo recomendado. Poner juntos a niños de diferentes edades es una invitación al abuso. Si a eso se agrega que el colegio es enorme, no hay relaciones personales, nadie sabe el nombre de nadie, todo es anónimo.

- Uno de los casos de abuso se dio en uno de los colegios considerados emblemáticos en el anterior Gobierno, el réplica Aguirre Abad, ¿es casualidad?

- Es uno de los más grandes donde todo es anónimo. Ni los profesores se conocen entre ellos. Tener dos turnos también es una complicación, son espacios enormes. Todo eso favorece el bullying, el abuso sexual.

- El Gobierno anuncia pruebas psicométricas a los profesores, ¿es una medida efectiva?

- Yo no confío en las pruebas en general ni en las psicológicas, ni en las de contenido. Es difícil medir saberes y más difícil medir actitudes, habilidades, vocaciones. Es casi imposible.

- ¿No es una solución?

- No me confiaría porque aquí estamos viendo cuestiones de salud mental.

- ¿Cómo se selecciona entonces buenos maestros?

- Una cosa es estar calificado, tener los conocimientos y otra son los valores y actitudes.

- Es un tema de cultura.

- De educación también pero, sobre todo, de cultura. Ecuador es tremendamente reprimido en términos sexuales, es un tema tabú. La gente no se informa, opina, critica sin saber.

- La ministra de Justicia urge abordar temas de derechos sexuales y reproductivos con los niños, ¿es lo recomendable?

- Hay niveles y niveles. Podemos hablar sobre el derecho a que no me toquen, a que me escuchen, pues el problema es que a los niños no les creen. Tenemos serios líos de falta de respeto a los derechos de ellos.

- Los niveles de violencia contra los niños son altos.

- Unicef publicó un estudio que debió ser escandaloso, pero nadie se escandalizó: la violencia hacia los niños en la década pasada subió nueve puntos.

- Esta semana también se advertía que aunque hay 852 denuncias, solo 52 con sentencia.

- Lo que estamos viendo es el destape de unos ocultamientos en el sistema escolar y en las familias. Estoy segura que van a destaparse más porque cuando empieza, la gente se empodera, los padres empiezan a protestar, a decir cosas que no se hubieran animado a decir antes.

- ¿Qué responsabilidad tienen las autoridades de los planteles?

- Algo que es muy irritante es el espíritu de cuerpo, de defender al plantel y que no se den cuenta del problema, antes que defender a los niños. Indigna.

- ¿Hay una responsabilidad del Estado?

- Por supuesto, esto es de una negligencia monumental. Ojalá esta vez la sociedad se empodere para reclamar y que haya culpables, no solo los violadores y abusadores, sino los responsables de no haber hecho nada para castigar en su momento.

- ¿Y de los ministros de Educación?

- Total, sobre todo, los exministros por el ocultamiento. ¿Qué habría pasado si la llamada década ganada se hubiera manchado con estos casos de abuso? Se acababa.

- ¿Cómo es que la sociedad llegó a esto?

- Lo creamos nosotros, la indolencia, la violencia en la familia. Ahora estamos escandalizados por el abuso en el sistema escolar, pero abuso sexual en las familias lo tenemos desde hace mucho, los abusadores están en las familias y en los círculos cercanos.

- Ahí toma importancia la sugerencia de escuchar a los niños.

- Eso es de aquí en adelante, pero tenemos que hacernos cargo de lo que pasó. Hay mucha impunidad. Hubo relaciones de poder impresionantes. El tema se ocultó porque era lo que convenía: no era solo para salvar a los abusadores o a la escuela, era un proyecto político al que no podías fallar.

- ¿Cuál es la salida?

- Creo que estamos mejor que hace un año que no sabíamos nada. Es un buen primer paso, nos horrorizamos que es lo que corresponde. Lo que espero es que, por parte de las autoridades, haya sanciones ejemplares. La tolerancia cero como mensaje es importante, ojalá sea una realidad.