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Rescatemos la universidad

Son inconcebibles e inauditos los hechos vergonzosos que se están suscitando en la gloriosa Universidad de Guayaquil, los cuales han originado una crisis ética y educacional. Quienes logramos triunfar en la vida gracias a las enseñanzas de verdaderos maestros que tuvimos en esa alta casa de ciencia, no podemos mirar con indiferencia lo que sucede hoy día. “La Universidad debe mantener siempre elevada su bandera por encima de los bastardos intereses de la ambición y de la política, porque es el hogar de la ciencia, de la cultura, forjadora de las generaciones que tendrán en sus manos la misión de conducir al Ecuador hacia un porvenir más humano y más justo, para que siempre sea paladín de la democracia y de la libertad”. Estas frases inmortales pronunciadas por el Dr. Alfredo Pérez Guerrero, maestro universitario y exrector de la Universidad Central, deberían ser escuchadas y practicadas por quienes hoy fungen en calidad de directivos de la ‘alma mater’ guayaquileña.

La sociedad es digna de todo respeto, y por motivo alguno puede aceptar que en las aulas universitarias de la vieja Casona se haya sembrado el caos y el desconcierto a consecuencia de haber perdido su autonomía, como producto de la nefasta intervención que en ella tuvo el correísmo.

Los últimos sucesos que tienen conturbada a la colectividad son consecuencia de una política egoísta, partidista, que atenta contra la universalidad de la institución. Corresponde a quienes dicen ser sus directivos, entender hoy más que nunca que si tienen algo de dignidad deben retirarse de su conducción, y que quienes sientan amor por ella, respetando leyes, reglamentos y estatutos, ejecuten los actos convenientes y necesarios para que vuelva la paz a la universidad. Afuera deben quedar las ambiciones personales, egoístas y el afán de querer parecer lo que no son en realidad.

Juntos: estudiantes honestos, profesores probos, y empleados responsables tienen el imperativo categórico de recuperar lo más pronto posible la dignidad y el brillo de la vieja universidad guayaquileña.