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Reeleccion presidencial

Muchos nos preguntamos si conviene al Ecuador la reelección presidencial. Considero que esta respuesta debe entregarla de manera contundente la democracia, sin embargo, estoy personalmente en total desacuerdo con esta opción bajo cualquier forma en la que pretendan presentarla.

Como sospechábamos, el del ático sí tiene intenciones de volver a postularse como candidato a la presidencia de la República. Es claro, este tipo de personajes piensan perpetrarse en el poder con la excusa de continuar el proceso “revolucionario”. ¿De qué proceso hablan? Los últimos 10 años nos dejaron sobreendeudados, con presupuestos fiscales desfinanciados, cargados de impuestos, sin independencia de poderes, sin libertad de expresión, con persecución contra quienes pensaban distinto y con hechos de corrupción abrumadores, de alcances que jamás habíamos visto y vivido en nuestro país.

Como corolario del porqué pienso que la reelección presidencial no debe darse bajo ningún concepto, voy a compartir con ustedes el pensamiento del gran Libertador, Simón Bolívar, que cae como anillo al dedo para cualquiera que pretenda con alternancia o no, mantenerse melando del poder de manera indiscriminada, artera y empalagosa: “...La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente...”.

Estas palabras llenas de sabiduría y actualidad nos deberían estremecer, para no sucumbir a cantos de sirena de políticos inescrupulosos, que con sus ofertas insensatas se han hecho acreedores de una bien merecida sepultura política.