Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

Red de extorsion

Se sigue hablando de una “presunta red de extorsión” que, según declaraciones del gobernador del Guayas, “estaría funcionando en la Intendencia de Policía en los procesos de clausura de locales de la zona rosa de Guayaquil”. El tono de la declaración induce a creer que recién se descubre la existencia de esta red, cuando la extorsión es casi moneda diaria en las más diversas actividades, pero especialmente en la Intendencia de Policía, máxime cuando se investigan clausuras de los locales de la llamada “zona rosa”. De modo que no hablemos de presunta red de extorsión, sino de su existencia, lo que se está probando diariamente no solo en Guayaquil, sino en todo el país. Naturalmente, se exige bajo amenaza concreta o velada, una cantidad determinada de dinero que varía de acuerdo a los personajes intervinientes y al problema surgido.

Doña María José Salinas, por ejemplo, denunció el 14 de diciembre que una dama encopetada, aduciendo ser militante del partido de Gobierno, le exigió 6.000 dólares a nombre del intendente del Guayas, con el fin de reabrir el local cerrado durante uno de los famosos “operativos”.

La denunciante no tiene pelos en la lengua y expresa públicamente su sospecha de que en este entrevero “no solo estaría involucrado el intendente y otros funcionarios de la dependencia, sino también el propio Gobernador, porque en los audios se lo incluye a él”.

Desde luego, durante la investigación saltan pruebas a las que no se les da importancia, con lo cual el asunto pasa desapercibido, y esto llega al punto de que el funcionario aludido exige que se presenten todas las pruebas legales, expresando: “Yo creo que estamos en otro país y no podemos permitir que se diga lo que se tenga que decir ante los medios de comunicación”. En el fondo tiene razón, pero es una utopía esperar que se haga un verdadero análisis del problema, en el cual existe un tradicional lavado de manos, diciendo: “siempre estamos expuestos a que algún avivato se tome el nombre para pedir dinero”.

El hecho indudable e innegable es que la red de extorsión existe. No es presunta, es real.

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