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Como pudo ocurrir

El país no salía del estupor por la gran evidencia de corrupción en diversos estamentos del Estado, cuando se hacía público que muchos niños habían sido víctimas de abuso sexual en el colegio réplica Aguirre Abad de Guayaquil. No fue un caso aislado que podría llevarnos a concluir que un pederasta vulneró todas las seguridades que protegían a los niños. Inmediatamente después se empezaron a conocer casos similares en varias ciudades del país, alcanzando en pocos días a evidenciarse más de 800 denuncias de abuso sexual contra menores; muchos de ellos verán apagadas sus vidas para siempre.

¿Cómo pudo ocurrir algo así, o cómo puede seguir ocurriendo mientras usted lee estas letras? Tratemos de recurrir nuevamente a la ciencia. Según Edwards Deming, el gurú de la calidad total, cuando un proceso falla -para el caso diremos la prevención del abuso a menores en las escuelas-, el 15 % de la probabilidad tiene que ver con las personas, y el 85 % con las políticas, procedimientos, sistemas, normativas, controles, comunicación, es decir los elementos explícitos de prevención. En este caso falló todo. Se impuso el silencio: callaron los profesores que sospechaban que algo incorrecto estaba pasando con algunos de sus compañeros; callaron las autoridades inmediatas frente a sus subalternos; no se atendieron las súplicas de padres que sabían que sus hijos eran abusados, sin acudir a las instancias legales o por último a la prensa (ahora saben que la prensa es el último recurso para destapar ollas de grillos); fallaron los procedimientos de control ministerial; fallaron las revisiones médicas a las que deben someterse los niños con cierta periodicidad; falló la justicia que no ha castigado casos similares; fallaron los líderes que implantaron un sistema de miedo, de silencio, de temor reverencial.

Lo ocurrido es una vergüenza para todos. Les hemos fallado como sociedad a esos niños. Aún tenemos la posibilidad de trabajar en el 85 % de las causas de la manera más rápida y eficaz, y que del 15 % se encarguen la justicia y las costumbres de las cárceles que reciban a esos inhumanos.