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Diario Expreso Ecuador

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El principio del fin

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El irrespeto a los mandatos de la Constitución de la República ha determinado que de manera casi unánime ahora, dadas sus continuas violaciones, sea frecuente el calificativo de dictadura para referirse al gobierno autoritario por concluir. Pareciera que al fin se asume que dicho mandato, ejercido por una misma persona a lo largo de una década, ha mantenido, destrozando su deseable equilibrio, el control dictatorial de todas las funciones del Estado. Por ello no es gratuita dicha designación.

Aunque no se trató, en el origen, de un régimen de facto, el irrespeto a los preceptos establecidos en la Carta Magna, que ha ido “in crescendo” y es impúdico a la fecha, le ha quitado la legitimidad otorgada por la voluntad popular que lo eligió.

No es el presente el momento más apropiado para realizar el inventario de dichas violaciones. Hoy es el de evidenciar el descontento acumulado, el de expresar la indignación de los ecuatorianos por la innegable pero impune corrupción prevaleciente, y cabe hacerlo con la libre y responsable expresión de la voluntad popular. Hoy es el día entonces, para recuperar el Estado de derecho, la plena vigencia de los derechos humanos e intentar “poner de moda la honradez”, a partir de la certeza de que volverá a ser autónoma la administración de la justicia y que se va a superar el actual estado de impunidad.

Siendo absolutamente anómalo un proceso electoral en que los candidatos opositores al actual régimen no se plantearon ganar las elecciones sino que abiertamente aspiraban a quedar segundos, toca a partir del resultado hacer un gran esfuerzo en beneficio del país, logrando el milagro de la unidad de sus fuerzas políticas, única posibilidad de que las esperanzas que hoy se recuperan puedan convertirse en realidad tangible.

Y es que sin hacer juicios de valor sobre las razones que han permitido que la actual situación prospere y se tenga que enfrentar una segunda vuelta electoral, no habrá ninguna certeza de que los propósitos que animan a una mayoría de los ecuatorianos solo puedan concretarse realizando un esfuerzo de unidad nacional que de momento luce remoto.

Por ello, antes que intentos adivinatorios sobre los resultados de hoy, cabe empezar a diseñar la agenda de trabajo cívico-político que permita poner los intereses del país sobre los coyunturales de sus líderes.

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