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Parto sin dolor

Desde siempre, el embarazo y el parto han sido parte de la vida de los pueblos que permitieron el incremento de la población mundial; debiéndose recordar, la ausencia de obstetras, ginecólogos y comadronas, ya que en las organizaciones primitivas, existían únicamente mujeres “sabias” y “experimentadas”, que asistían a las parturientas en la culminación del embarazo.

Una creencia milenaria pesaba sobre la humanidad al haberse institucionalizado las palabras de la Biblia: “parirás con dolor”, que transmitieron de generación en generación ignorancia sobre hechos de los más elementales, como la fecundación, el embarazo y el parto, generalizando el temor y afectando la educación misma, debido a una errónea interpretación de los hechos bíblicos.

A partir de 1912, los trabajos de Pávlov pusieron en evidencia la existencia de la transformación condicionada de la sensación dolorosa, al demostrarse que el dolor es una sensación cortical a nivel del córtex, la que puede ser suprimida por otro tipo novel de condicionamiento.

Fue para nosotros motivo de gran alegría el saber que seríamos padres el año de 1965 y encontrándonos en tierra extraña, requeríamos de un gineco-obstetra para que pudiese controlar el embarazo. El profesor J. Blanchard nos recibió, indicándonos que era necesario que nos inscribiéramos como pareja en uno de los cursos organizados por la Maternidad del Metalurgista, dirigida por el Dr. Fernand Lamaze.

Allí aprendimos que no existen milagros, ilusiones o subterfugios y que la mujer está en condiciones de aprender a parir, así como aprende a nadar o a escribir, pudiendo parirse sin dolor; de suerte que la mujer debe compenetrarse en esta verdad, ya que ella misma es la agente del éxito o del fracaso de su parto.

La cesárea sigue siendo atentatoria, toda vez que resulta insólito que una mujer acepte una puñalada que le parta el abdomen, le abra el útero y le extraiga a su hijo, para luego ser simplemente cosida; evidentemente, es una agresión técnica y muy bien instrumentada, pero de graves consecuencias para el futuro ginecológico de la mujer.

Y sigo andando...

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