Recuerdo. La mayoría de fanáticos a los deportes hacen largas filas para inmortalizar su imagen junto a los aros olímpicos que se encuentran dentro del Parque Olímpico.

El Parque Olimpico, otra atraccion en Rio

No importa si algún deportista brasileño está en competencia. Los asistentes, vestidos con la camiseta de la selección de fútbol, animan por igual.

No importa si algún deportista brasileño está en competencia. Los asistentes, vestidos con la camiseta de la selección de fútbol, animan por igual.

A este lugar de 1,18 millones de metros cuadrados llegan más de cien mil personas al día. Muchos no entran a los estadios, se quedan en el exterior disfrutando del ambiente colorido. Aprovechan las pantallas gigantes y se sientan en las zonas armadas con césped sintético. Comparten en familia y amistades.

El calor es muy fuerte. Ayer, a las 14:00, llegó a los 33 grados. Por ello, los pocos espacios con sombra son buscados como verdaderos tesoros.

Pero no solo están los brasileños. En menor número se ve todo tipo de banderas. Aficionados del mundo toman a este lugar como el verdadero punto de encuentro. Su ‘fan fest’.

La entrada cuesta 40 reales (15 dólares, aproximadamente) independiente de que ingrese a ver a los eventos.

Las marcas que auspician el torneo también aprovechan para presentar sus productos. Nissan montó un espacio para mostrar, entre otras cosas, su auto Nissan Kicks y las bondades tecnológicas de sus próximos lanzamientos ecológicos.

Una réplica de la antorcha olímpica es uno de los objetos más preciados para los asistentes. Hacen largas filas para tomarse una fotografía. Al fondo, junto a la piscina, los anillos Olímpicos también son un punto clave para obtener un recuerdo.

En ese río de gente ayer fue imposible encontrar ecuatorianos. Había una razón. A más de 40 minutos en auto, en el fuerte de Copacabana, fue la competencia de aguas abiertas, en donde participó Samantha Arévalo. Es una distancia similar a donde compitió Ángela Tenorio.

La fiesta se va de largo. El parque pasa abierto hasta pasada la medianoche. Y para quienes desean seguir, hay miles de opciones a pocos kilómetros.