La palabra del senor contralor

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La palabra del senor contralor

Los hechos de vandalismo, de terrorismo, de salvajismo que se vivieron en el Ecuador en octubre de este año no tienen parangón en las páginas de nuestra accidentada vida nacional.

Jamás nos imaginamos que veríamos personas que se supone son seres humanos que a grito pelado y a los cuatro vientos dijeran que sus “movilizaciones “tenían por objeto mejorar la situación de los ecuatorianos mediante la destrucción de la propiedad privada, el incendio de edificios públicos, la destrucción de la transportación pública, el asalto y el robo a negocios de gente que se saca “la mugre” diariamente para superarse ella y sus familias. En fin, nunca pensamos que había ecuatorianos que manejados por políticos fracasados y corruptos de dentro y fuera de nuestras fronteras, pretendieran levantar la bandera de la superación nacional sobre escombros...

Uno de los edificios incendiados por los “salvadores de la patria” fue el de la Contraloría General. Este incendio fue, no cabe la menor duda, “fríamente calculado” por nuestros nerones criollos, con la deliberada intención criminal de destruir las evidencias de los hechos de corrupción que se encuentran en sus dependencias. Es fácil, por lo tanto, dar con los autores intelectuales para que respondan junto con los autores materiales de estos acontecimientos, que son iguales a los que cometieron los narcotraficantes en asocio con elementos de las FARC en Bogotá, cuando incendiaron las instalaciones de la Corte Suprema de Justicia de Colombia para que desaparezcan los juicios penales instaurados contra ellos, para entonces decir lo que dicen los corruptos nuestros: “a mí que me registren...”.

El país conoce las palabras del contralor actual, Dr. Pablo Celi, quien manifiesta que los “nerones” no lograron quemar los documentos que existen en las dependencias a su cargo. Esto da tranquilidad a la ciudadanía que confía en que esto sea así para que la justicia sancione a los ladrones de los dineros del pueblo.

¡Cuidado mañana se diga que los “revolucionarios” incendiaron las pruebas! ¡Cuidado!