Navidad y el mensaje cristiano

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Navidad y el mensaje cristiano

En Navidad se conmemora el nacimiento del hijo de Dios hecho hombre, Jesucristo, según el catolicismo, enviado a salvar a la humanidad.

Festividad propicia para reuniones familiares. El ambiente es alegre, colorido; se adornan casas. Los hogares se cobijan en un árbol iluminado y pesebre alusivo a la fecha. Se disfruta buena comida, se intercambian regalos, antes limitados a los niños, ahora se extienden a familiares, amigos. El comercio vende más, circula más dinero; se hace un paréntesis en las preocupaciones de rutina.

Desde mi convicción laica, sin pretender ser crítico de comportamientos paganos, la Navidad invita a reflexionar sobre el mensaje cristiano, cuyo fundamento es el amor. “Amar al prójimo como a uno mismo”, induce a ser solidarios, vivir en armonía, en paz, sobre todo paz interior, que es posible en mentes sin perturbaciones: comprender que perdonar tranquiliza nuestra conciencia. No se trata de no combatir lo malo, bíblicamente el mal es como la cizaña, como la hierba mala: si no se la combate destruye la buena. Lo que Cristo no predicó es el odio, el rencor; eso es la antítesis de su mensaje, apegado a lo justo, a lo verdadero, a la rectitud de proceder, a sentirnos libres y no coaccionados, a rechazar la ambición desmedida. Eso explica su proverbio: “Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que una persona sin escrúpulos entre al reino de los cielos”.

Cristo pide ser autocríticos: no mirar la viga en el ojo ajeno, primero mirar el propio. Decía el pacifista Mahatma Gandhi: “Me encanta el mensaje cristiano, pero desconfío del proceder de algunos católicos”. No es suficiente ir a misa, orar, comulgar; lo importante es actuar de acuerdo a los mandamientos cristianos, tener fortaleza espiritual para no caer en las tentaciones que presenta la vida. De lo contrario, Voltaire tendría razón al haber afirmado: “Dios quiso hacer al hombre a su imagen y semejanza; el hombre le pagó con la misma moneda, hizo a Dios a su semejanza”. Lamentablemente, los seres humanos terminan pensando de la misma manera que actúan y si actúan mal, piensan mal. Feliz Navidad lectores.

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