
La falta de sueño crece en el mundo: podría convertirse en una epidemia en 10 años
Especialistas advierten que el problema ya afecta a más del 40 % de la población mundial
Dormir bien parece cada vez más difícil. En México, el 45 % de los adultos padece mala calidad de sueño o insomnio, mientras que cuatro de cada diez presentan algún trastorno relacionado con el descanso, según datos citados por la neuropsicóloga clínica Minerva Gutiérrez Martiñón, profesora del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana.
Las cifras, provenientes de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), evidencian la magnitud de un problema que ya afecta a casi la mitad de la población adulta del país.
Pero la advertencia va más allá de las fronteras mexicanas. La especialista sostiene que la falta de sueño podría convertirse en una epidemia mundial en los próximos diez años, impulsada por estilos de vida cada vez más acelerados.
Una crisis de salud que ya se expande
Según explicó Gutiérrez, dormir activa uno de los mecanismos de restauración más importantes del organismo, del que dependen funciones esenciales como la memoria, el metabolismo, la salud cardiovascular y el equilibrio emocional.
Sin embargo, en una sociedad marcada por la prisa, el trabajo constante y la hiperconectividad digital, el descanso suele ser relegado.
“El sueño se ha tratado como si fuera opcional”, señaló la experta, quien atribuye el deterioro del descanso a factores como el uso excesivo de tecnología, las largas jornadas laborales y las presiones socioeconómicas.

El fenómeno no es exclusivo de México. A nivel mundial, más del 40 % de la población ya presenta problemas relacionados con el sueño, lo que ha llevado a organismos internacionales a advertir que el descanso insuficiente podría convertirse en una de las principales crisis de salud pública de la próxima década.
Ecuador tampoco está al margen
Aunque las cifras citadas corresponden a México, especialistas coinciden en que el problema es global y países como Ecuador no están fuera de esta tendencia.
Las largas jornadas laborales, el uso intensivo de celulares antes de dormir, el estrés económico y los cambios en los hábitos de vida también afectan el descanso de miles de personas en América Latina.
Por ello, el Día Mundial del Sueño, que se conmemora cada 13 de marzo, busca generar conciencia sobre la importancia de dormir bien. Este año el lema impulsado por organismos internacionales es “Duerme bien, vive mejor: el sueño como pilar de la salud mental”.
En ese contexto, la Universidad del Claustro de Sor Juana realizará el 18 de marzo actividades dentro de la Semana de la Concienciación sobre el Cerebro, entre ellas una demostración para observar en tiempo real la actividad eléctrica del cerebro, con el objetivo de explicar cómo el descanso influye en el funcionamiento del organismo.
El mensaje de los especialistas es claro: dormir no es un lujo ni una pérdida de tiempo, sino una necesidad vital para la salud. Si las tendencias actuales continúan, el déficit de sueño podría convertirse en uno de los grandes problemas sanitarios del mundo en la próxima década.
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