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Murray, ‘maestro’ y rey

Su expresión de celebración no pudo ser otra. Solo se tomó la cabeza con ambas manos y, sin festejar, ni gritar -como lo sabía hacer eufóricamente en otros partidos- caminó hasta la silla para dejarse caer y ver lo que ocurría a su alrededor, sin siqui

Monarca. Andy Murray, de 29 años de edad, levantó ayer el título del Masters que además lo convierten en el decimoséptimo jugador en acabar el año como # 1.

Su expresión de celebración no pudo ser otra. Solo se tomó la cabeza con ambas manos y, sin festejar, ni gritar -como lo sabía hacer eufóricamente en otros partidos- caminó hasta la silla para dejarse caer y ver lo que ocurría a su alrededor, sin siquiera gesticular. Lo había conseguido.

El tenista británico Andy Murray lograba su reto: acabar la temporada como # 1 del mundo y ganar por primera vez la Copa de Maestros derrotando en la final al serbio Novak Djokovic, triunfador en los 4 últimos años, por 6-3 y 6-4.

Murray rompió el “triopolio” de los últimos 12 años en que Nadal, Federer y el mismo Djokovic se turnaban la cima de la ATP. Ahora era él era rey.

Con cerca de 20.000 espectadores que llenaron el O2 Arena londinense, el tenista se impuso en una hora y 42 minutos, en un partido para enmarcar, en el que por primera vez los dos primeros jugadores del mundo peleaban en el último asalto del año por acabar en lo más alto de la clasificación.

Sin apenas notar el esfuerzo de más de 10 horas de toda la batalla de la liguilla, casi tres horas y media más que su rival, Murray dominó el encuentro para ganar su noveno título esta temporada, quinto consecutivo, y el 44 de su carrera.

Y es que el británico ganó todo lo que jugó este año bajo techo: Pekín, Shanghái, Viena y París-Bercy. Atrás quedan sus dos Wimbledon (2013 y 2016), su Abierto de Estados Unidos (2012), las dos medallas de oro olímpicas (Londres y Río de Janeiro) y la Copa Davis (2015). El Masters logrado ayer a sus 29 años de edad le encumbra en lo más alto.

Resignación

Djokovic asumió su bajo nivel

El serbio dejará a un lado la raqueta, no pensará en tenis, ni en entrenadores, y mirará el 2017 con reflexión, así lo dijo tras asumir su derrota. “Hay que dar todo el crédito a Andy por ser mentalmente fuerte. Yo todo lo que intentaba, lo fallé. Mereció ganar”.