La protección de los indígenas aislados

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La protección de los indígenas aislados

La riqueza mineral en la mayor reserva aborigen atrae un grave riesgo en Brasil. Tres oenegés se alían para alertar ante la ONU

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Amazonía. Los brasileños indígenas son unos 800.000 (el 0,6 % de la población de todo el país).El País

El Congreso brasileño debate actualmente un proyecto de ley que, en caso de aprobarse, permitiría la minería a gran escala en territorios indígenas. Esto sería extremadamente perjudicial para los yanomamis y para otros pueblos indígenas remotos de Brasil.

Tres oenegés brasileñas se han aliado para alertar ante las Naciones Unidas sobre el grave riesgo que supone el desmantelamiento de la política ambiental de Brasil para los indígenas que tienen contacto parcial o nulo con la civilización.

El aumento de la deforestación y de las invasiones de mineros y madereros ilegales ha sido mucho más acentuado en las tierras donde ha sido confirmada su presencia o donde se sospecha que viven estas minúsculas comunidades especialmente sensibles a enfermedades para las que no tienen defensas y también a la desaparición de la flora y la fauna.

El Instituto Socioambiental (ISA), la Comisión Arns y Conectas Derechos Humanos elaboraron un informe que “detalla el proceso de desmantelamiento de las políticas ambientales e indigenistas” por el Gobierno de Jair Bolsonaro, quien ya en su campaña electoral anunció su intención de permitir la explotación económica de las tierras indígenas y debilitar la política ambiental.

Una de las medidas más alarmantes es el nombramiento de un misionero evangélico para dirigir el órgano dedicado a la protección de los indígenas aislados y recién contactados, pues las enfermedades desconocidas por los indígenas transmitidas por los evangelizadores, es una de las grandes amenazas desde el desembarco de los jesuitas con la conquista portuguesa, quienes contagiaron enfermedades europeas que diezmaron las poblaciones originarias.

Ricardo Lopes Dias trabajó durante muchos años con una organización estadounidense denominada Missão Novas Tribus, un culto centrado en indígenas, que pretenden llegar hasta la última tribu aislada porque, según sus convicciones, solo entonces Cristo regresará.

Brasil es el país con más indígenas aislados. Está confirmada la presencia de 28 comunidades y la existencia de otras 87 está en fase de estudio, según el informe de ISA, la Comisión Arns y Conectas, que menciona cifras oficiales. Esta alarma que presentan ante la ONU se asienta en dramáticas comprobaciones: “Más de 21.000 hectáreas fueron destruidas solamente en 2019 en tierras con indígenas aislados, lo que supone un aumento del 113 %. Es un incremento muy superior a los valores medios en la Amazonía y las áreas protegidas (por ley) en general, lo que indica el aumento de ilegalidades e invasiones y la gravedad del problema”, afirma el estudio.

Los yanomamis conforman el pueblo indígena aislado y relativamente aislado más numeroso de América del Sur. Viven en las selvas y montañas del norte de Brasil, donde su territorio es de unos 9,6 millones de ha, dos veces el tamaño de Suiza.

Entraron en un contacto continuado con foráneos en 1940, cuando el Gobierno brasileño mandó trabajadores para delimitar la frontera con Venezuela.

Este flujo de personas provocó las primeras epidemias de sarampión y de gripe, por las que murieron muchos yanomamis.

A comienzos de los 70 el gobierno militar decidió construir una carretera a través del Amazonas y a lo largo de la frontera norte. Sin aviso previo, las excavadoras atravesaron la comunidad de Opiktheri. Dos comunidades enteras fueron aniquiladas por completo como consecuencia de enfermedades contra las que no poseían inmunidad. Actualmente, los terratenientes y los colonos la utilizan como punto de acceso para invadir y deforestar el área de los yanomamis.

Durante los años 80, 40.000 buscadores de oro invadieron sus tierras. El 20 % de los yanomamis murió en solo 7 años.

Después de una larga campaña internacional liderada por Davi Kopenawa Yanomami, Survival y la Comisión Pro Yanomami (CCPY), la tierra yanomami de Brasil fue demarcada finalmente en 1992 como Parque Yanomami y los buscadores de oro fueron expulsados.

Los yanomamis se quejan de no haber sido consultados adecuadamente acerca de su punto de vista en relación a la ley actualmente en estudio. “Los yanomamis no queremos que el Congreso nacional apruebe la ley o que el presidente la firme. No queremos aceptar esta ley”.

El chamán Kopenwa, expresa la preocupación del pueblo yanomami: “La minería solo destruirá la naturaleza. Destruirá los arroyos y los ríos y matará a los peces y al medioambiente: y nos matará a nosotros. Y traerá enfermedades que nunca existieron en nuestra tierra”.

La situación es aún peor para los yanomamis no contactados, a los que llaman moxihateteas. Viven en el área con mayor concentración de buscadores de oro ilegales de todo el territorio yanomami.

Denuncia. Veinte mil mineros en la ilegalidad

Las oenegés apuntan cuatro casos de peligro inminente: la presencia constante de misioneros en el valle del Jabari, la tierra indígena con más pueblos aislados, unida al asesinato de un antiguo empleado de la Fundación Nacional del Indio y al tiroteo de una de sus bases. En la tierra Yanomami, la amenaza son los 20.000 garimpeiros (mineros ilegales) que han degradado 300.000 ha y que, con su mercurio, contaminan los ríos. Los 60 indígenas awa aislados, filmados recientemente, viven en una reserva donde los madereros ilegales ya han construido más de 1.000 km de vías y donde un indígena de una patrulla de vigilancia fue asesinado. El cuarto grupo en grave peligro fue avistado por última vez cuando huía de los incendios en la isla de Bananal. Las oenegés piden mayor inversión para localizar indígenas aislados y que los procesos de demarcación de tierras indígenas (que les brinda una protección legal) sea retomado.

Link acerca de la situación en Brasil.

  1. La explotación:  La extracción ilegal de oro pone en peligro a los yanomami en Brasil. 
  2. La deforestación: La Amazonia pierde 9.700 kilómetros cuadrados en un año, la mayor deforestación de la década.
  3. El rol de los indígenas: Por qué son clave para proteger la biodiversidad planetaria.
  4. Héroes de la selva: Olimpio Guajarara. Arcos y flechas contra la deforestación de la Amazonia.