Los nómadas digitales se abrazan a Bangkok

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Los nómadas digitales se abrazan a Bangkok

El Gobierno planea lanzar un visado específico en materia digital. La capital tailandesa se propone ser la casa para los miles de trabajadores remotos

RoboCup Bangkokkok Thailand 2022 in Bangkok, Thailand, 13 July 2022. Robocup Thailand is the world's largest robotic and AI event during which 3,000 participants from 45 countries are expected to attend. The event runs from 13 to 16 July. Thaila (8527626)
Bangkok es uno de los lugares del mundo adonde acude la gente para trabajar cibernéticamente y no tiene problemas. El internet es muy bueno y laboran a gusto. EFEDIEGO AZUBEL

Conocida por sus playas paradisíacas y con cerca de 40 millones de visitantes anuales antes de la pandemia, Tailandia figura año tras año entre los principales destinos turísticos del mundo. Ahora, su capital, Bangkok, se afianza también como un importante polo para los nómadas digitales.

La metrópolis tailandesa se alzó como la mejor ciudad asiática -y la segunda a nivel global, por detrás tan solo de Lisboa- para trabajadores remotos, que ya suman más de 35 millones de personas en todo el mundo, según un estudio publicado a finales de junio por la firma británica The Instant Group y que evaluó a unas 80 ciudades.

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Bangkok, apunta el informe, alcanzó la marca gracias a su ‘cocina local impresionante, los vibrantes mercados de comida callejera y los más de 15.000 puntos de acceso wifi’ que ofrece, además de contar con algunos de los alojamientos más asequibles entre las ciudades investigadas, con un costo promedio de 32 dólares por noche.

“Bangkok es un buen lugar para vivir. Se puede trabajar muy bien desde los cafés, las calles son muy transitables y te encuentras gente de todo el mundo”, dice Esh Muriel, un consultor originario de Nepal que lleva seis meses en la urbe.

Muriel reside en la vibrante zona de Asok, uno de los núcleos financieros de la ciudad, y suele trabajar en cafés o lugares de cotrabajo, que cada vez ganan más espacio tras la crisis de la COVID-19.

Su labor remota le permite, además, que de tiempo en tiempo pueda hacer una escapada y conectarse desde alguna isla cercana por unos días.

“Las cosas se están adaptando al estilo de vida de los nómadas digitales”, pues “en la sociedad pos-COVID la gente se dio cuenta de que puede trabajar en cualquier parte del mundo y realmente no hace falta estar en una oficina para ser productivo”, analiza.

Con la pandemia de la COVID, destinos típicamente turísticos, como Tailandia o Indonesia, se convirtieron en el hogar de decenas de miles de trabajadores extranjeros en búsqueda del punto de equilibrio entre ocio, calidad de vida e infraestructura laboral.

Sin embargo, esos profesionales aún se enfrentan a un limbo en materia legal, ya que en muchos países no tienen legislación específica para los nómadas digitales, aunque poco a poco las cosas están cambiando.

En Tailandia, el Gobierno planea lanzar un visado específico para nómadas digitales como forma de volverse “uno de los principales destinos amigables para los trabajadores remotos del mundo”, en respuesta a la “creciente tendencia” observada en la pandemia, explica el director de marketing de la Autoridad de Turismo, Siripakorn Cheawsamoot.

En 2019, antes de la COVID, Bangkok fue la ciudad más visitada del mundo por cuarto año consecutivo, por delante de lugares como París, Londres, Barcelona o Nueva York.

Ahora, la capital tailandesa también se propone alzarse como la casa de miles de trabajadores remotos, quienes encuentran en la urbe un fácil acceso al transporte público, buen internet y un costo de vida relativamente barato, combinado con el clima tropical y la ubicación estratégica para viajar alrededor de Asia.

“Aquí uno puede vivir con 2.000 dólares una vida muy buena, entonces es muy conveniente. Con algunas concesiones, se puede vivir una vida razonable incluso con 1.000 dólares”, afirma la diseñadora en 3D Christina Kovalenko, quien vivió seis años en Dubái antes de mudarse a Tailandia.

Inicialmente, Kovalenko se fue a la isla de Phuket, en el suroeste del país, pero pronto percibió que necesitaba una mejor infraestructura para su labor.

“Yo siempre tuve esa imagen de los nómadas digitales trabajando en la playa, al lado del océano y debajo de las palmeras, entonces me fui a Phuket” pero “me di cuenta de que carecía de soportes (técnicos)”, afirma.

La diseñadora decidió entonces mudarse a Bangkok, donde se sorprendió con la arquitectura ‘única’ del lugar, que se presenta como un verdadero puente entre el pasado y el presente al intercalar suntuosos edificios con tradicionales templos.

“Elegí Bangkok porque es una ciudad internacional, es fácil transitar por ella, hay muchos lugares interesantes. Es una mezcla de tradiciones con un ambiente moderno y también creo que aquí las personas tienen más ambiciones”, cuenta.

Pero no todo en el campo son flores. Si por un lado la vida nómada ofrece una mayor flexibilidad respecto a lugares y horarios, por otro los trabajadores remotos se enfrentan a la inestabilidad económica, soledad e imprevisibilidad laboral.

“A veces quieres compartir lo que haces, algún consejo o intercambiar ideas. Simplemente quieres interacción humana y ahí la soledad puede golpearte fuerte”, afirma Kovalenko.

Pese a las barreras, Muriel asegura que la vida nómada “tiene más ventajas que desventajas” y es un “estilo de vida” que “llegó para quedarse”.

“Los nómadas digitales están básicamente reviviendo la cultura hippie, pero una en donde los hippies se han vuelto más productivos”, matiza.