
Moises Tacle: “Hay que reorientar los recursos”
Una evaluación a las llamadas universidades emblemáticas (Yachay, Ikiam, UNAE y Uniartes) reveló que las comisiones gestoras que las administraron no lograron sus objetivos y afectaron al Estado y a los estudiantes.
¿Cuál es su apreciación sobre lo que está pasando con la educación superior en el país?
- Se anticipó que con la vigencia de la actual Ley de Educación Superior ocurrirían cosas positivas, pero también negativas; y una de ellas tiene que ver con el mandato constitucional que determina la gratuidad de la educación superior. Se alertó que si las universidades no tenían los recursos necesarios para incrementar la capacidad de recibir más estudiantes y abrir nuevas carreras, habría problemas para cubrir la demanda, tal como ha ocurrido. Por eso hay miles de jóvenes que no pueden entrar a la universidad.
- Las universidades privadas tampoco han aumentado los cupos ni abierto más carreras.
- Evidentemente. Frente a la imposibilidad pública era claro que las universidades privadas iban a tener una enorme demanda. Pero en vez de facilitar su trabajo como debió haberse hecho para que participen en el esfuerzo nacional, más vale se les impidió ampliar sus instalaciones y abrir más carreras. A eso le añadieron las disposiciones legales de última hora introducidas en el Código Ingenios, que pusieron más obstáculos a la gestión financiera y educativa de las universidades. Y eso es lo que está afectando a la Universidad Santa María, que no puede convertirse en una universidad privada con nombre propio en el Ecuador. Me sumo a las voces de protesta que piden que se eliminen esas normas que impiden crear nuevas universidades.
- ¿Se perdió la apuesta de las universidades emblemáticas?
- Esas universidades, de ninguna manera, desde su creación, estaban pensadas para satisfacer la demanda de cupos universitarios. Y la prueba es que hasta ahora las cuatro en conjunto no tienen más de 2.000 estudiantes, cuando hay miles que no logran cupos en el resto de universidades públicas. Como las propias autoridades de la Senescyt lo han señalado en estos días, luego de una evaluación, esas universidades tampoco responden a los intereses en su conjunto de la educación superior en el Ecuador. Actuaron apartadas del resto de objetivos de la educación superior. Creo que es necesario reorientar el funcionamiento hacia los objetivos de las universidades públicas o, en su defecto, determinar que los recursos no solo pueden concentrarse en esas universidades. Más o menos la mitad de los recursos destinados a la educación superior en el anterior gobierno fue a las universidades emblemáticas. Hubo una injusticia con las otras universidades.
- ¿La ley afectó a la educación?
- No solo que no resolvió el gran problema que es tener más cupos en las universidades, sino que provocó injusticias en la distribución de recursos. Todo se concentró en Yachay y ahora se ve que es un proyecto fallido.