Mayores riesgos de robo

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Mayores riesgos de robo

Diciembre es un mes lleno de simbolismo para infantes y adultos. En él, especialmente a fines de año, convergen dos festividades que dinamizan y aceleran la vida social de los ecuatorianos, pues cada uno de ellos por la celebración de Navidad y Año Nuevo se insertan en un activismo cotidiano de intenso comercio, en todos los sectores sociales.

En efecto, por la recepción del décimo tercer sueldo y en consecuencia debido a una mayor circulación monetaria, las actividades comerciales adquieren gran dinamismo. Los diferentes centros comerciales, grandes, pequeños y medianos son lugares de concentración y presencia de numerosos compradores.

Esa afluencia masiva de personas buscando la ropa adecuada, el regalo preciso y la forma de celebrar con sus parientes y amigos esta festividad crea lo que los psicólogos llaman “el frenesí de los compradores”. Obviamente que esto además es evaluado y conocido por los delincuentes. Para ellos también es un mes de gran actividad para ejercer robos y asaltos.

Por eso policía, organismos e instituciones de control y vigilancia están en alerta. Por diferentes vías y mecanismos difunden las diversas sugerencias que hacen a los ciudadanos respecto a los mayores riesgos ante los cuales están expuestos. Sin embargo, y pese a estas advertencias, la ciudadanía parece que no toma las precauciones necesarias ante esta situación. Es recomendable que una vez más se recuerde que el diciembre de festejos puede ser afectado por la presencia de ladrones y delincuentes que andan al asecho de quienes olvidan las recomendaciones policiales y que no se conducen con la cautela necesaria para evitar amenazas, riesgos y peligros en general.

En los diferentes centros comerciales, almacenes de juguetes y donde se exhibe ropa es donde más los delincuentes andan al acecho. La ciudadanía, debido a que hoy vivimos con más inseguridad, debe tomar las precauciones que se requieren. Por eso hay que recordar que diciembre no es solo festividad de Nochebuena, Navidad y fin de año sino también un mes de mayor riesgo, en el que el asedio constante de delincuentes y su número se incrementan, porque ellos también frecuentan los sitios de concurrencia masiva. Ante esto es importante e imprescindible que la ciudadanía ponga en práctica reglas básicas de autoseguridad y protección.

Diciembre es un mes lleno de simbolismo para infantes y adultos. En él, especialmente a fines de año, convergen dos festividades que dinamizan y aceleran la vida social de los ecuatorianos, pues cada uno de ellos por la celebración de Navidad y Año Nuevo se insertan en un activismo cotidiano de intenso comercio, en todos los sectores sociales.

En efecto, por la recepción del décimo tercer sueldo y en consecuencia debido a una mayor circulación monetaria, las actividades comerciales adquieren gran dinamismo. Los diferentes centros comerciales, grandes, pequeños y medianos son lugares de concentración y presencia de numerosos compradores.

Esa afluencia masiva de personas buscando la ropa adecuada, el regalo preciso y la forma de celebrar con sus parientes y amigos esta festividad crea lo que los psicólogos llaman “el frenesí de los compradores”. Obviamente que esto además es evaluado y conocido por los delincuentes. Para ellos también es un mes de gran actividad para ejercer robos y asaltos.

Por eso policía, organismos e instituciones de control y vigilancia están en alerta. Por diferentes vías y mecanismos difunden las diversas sugerencias que hacen a los ciudadanos respecto a los mayores riesgos ante los cuales están expuestos. Sin embargo, y pese a estas advertencias, la ciudadanía parece que no toma las precauciones necesarias ante esta situación. Es recomendable que una vez más se recuerde que el diciembre de festejos puede ser afectado por la presencia de ladrones y delincuentes que andan al asecho de quienes olvidan las recomendaciones policiales y que no se conducen con la cautela necesaria para evitar amenazas, riesgos y peligros en general.

En los diferentes centros comerciales, almacenes de juguetes y donde se exhibe ropa es donde más los delincuentes andan al acecho. La ciudadanía, debido a que hoy vivimos con más inseguridad, debe tomar las precauciones que se requieren. Por eso hay que recordar que diciembre no es solo festividad de Nochebuena, Navidad y fin de año sino también un mes de mayor riesgo, en el que el asedio constante de delincuentes y su número se incrementan, porque ellos también frecuentan los sitios de concurrencia masiva. Ante esto es importante e imprescindible que la ciudadanía ponga en práctica reglas básicas de autoseguridad y protección.