Malestar en las universidades

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Malestar en las universidades

de la universidad se dice que es la sede de la razón y de donde deben salir análisis profundos, voces críticas, investigaciones y resultados de beneficio social. En los últimos años no se ha dado tal situación. Es como si ella viviera un prolongado silencio. Se atribuye esto al fondo y forma de la Ley de Educación Superior. Otros dicen que es por el proyecto gubernamental de controlarlas y subordinarlas a través del Ceaaces, la Senescyt, etc. Algunos incluso afirman que la llamada “razón universitaria” está debilitada y “controlada” por el oficialismo. Por lo que fuere, lo cierto es que la sociedad, la universidad y el Gobierno, en la última década no han tenido sintonía, ni mejores situaciones que los enrumben por caminos claros y objetivos definidos, para que la sociedad diga: “eso es lo que queremos que sea la U”. Y también: “eso es lo que debe hacer un gobierno democrático”.

El Gobierno ha tenido continuos conflictos con algunas universidades, públicas y privadas, con autoridades y académicos. Las universidades de posgrado, Andina y Flacso, denuncian que existe malestar por el financiamiento estatal, pues las reformas a la Ley de Educación Superior afectan su autonomía financiera. Por eso uno de sus profesores dice que estas viven una “agonía académica... Con unas disposiciones reformatorias, dentro de la ley que extingue algunas universidades, se colocó al borde del abismo a las dos universidades internacionales en ciencias sociales que existen en el país”. Este nuevo enfrentamiento a lo mejor es un problema más, porque el régimen y dirigentes que controlan al sector universitario no han tenido adecuadas soluciones para sus conflictos. Y porque a las universidades, al callar su voz y “razón crítica”, el país las mira como ajenas, pues lo que quiere es que ellas tengan autonomía y que el Gobierno respete ese principio de autogobierno. Es importante que se deje de pensar en la universidad como una institución que los gobiernos deben dominar, pero asimismo, que ellas no se crean instancias autárquicas de la sociedad y del país. El telón de fondo sigue siendo la autonomía universitaria: su visión, comprensión, alcances, límites, objetivos, necesidad y perspectivas. De hecho, a lo largo de la historia se ha probado que sin autonomía las universidades serán solo razón silenciosa, muda y subordinada de los gobiernos de turno.