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“Me preocupo por el buen vivir de la gente”
“Mi mamá me puso Luis, no me puso ‘Arquitecto’, no me puso Subsecretario”. Aunque sonríe al decirlo, Luis Cubillos deja claro que no le gustan los apelativos, ni siquiera aquellos que destacan alguna posición profesional o laboral.
Quienes conocen a este arquitecto, rápidamente lo vinculan con la organización popular, con la lucha por los derechos de la gente a tener una mejor calidad de vida. Sin embargo, en el ejercicio de su profesión y en el servicio público también cuenta con una amplia experiencia.
Cubillos vivió sus primeros años en Bahía de Caráquez, luego se vino a Guayaquil a estudiar Arquitectura en la Universidad Católica, aunque terminó graduándose en la Estatal en 1993. Por esa época él tuvo la oportunidad de participar en el diseño del área de tecnología del nuevo campus de la Escuela Politécnica del Litoral. “Trabajamos junto con un compañero y gran amigo, Nicolás Mendoza, en el diseño de los edificios del Gobierno de Tecnologías de la Espol, como la biblioteca, algunos talleres, la escuela de Arqueología de esa unidad -precisa- esa ha sido mi mayor experiencia en el campo del diseño arquitectónico”.
Unos años antes, trabajó junto con técnicos como Luis Marín Nieto en un proyecto que buscaba dotar de agua potable al sur de Guayaquil. Pero con la construcción del nuevo acueducto y la ampliación de la Planta La Toma, ya no hubo necesidad de captar y traer el agua desde los acuíferos de Chobo, que están por la zona de Milagro.
Sin embargo, su lucha por conseguir mejores condiciones de vida para la gente de los barrios más necesitados no murió ahí. A través de la Fundación Ecuatoriana de Desarrollo Social (Fedeso), ha venido acompañando técnicamente a líderes barriales en la búsqueda de mejores servicios básicos para Guayaquil y sus habitantes.
En ese sentido, Luis Cubillos, quien es parte del actual Gobierno (es subsecretario de Diálogo Social), resalta la obra realizada por el régimen en la ciudad, especialmente la recuperación del estero Salado y su entorno. Considera que esta obra le da a Guayaquil la posibilidad de ser una ciudad excepcional en toda América Latina, con un espacio natural, recreativo, integrador, e incluso navegable.
Además, la urbe tiene otras reservas naturales, como el cerro San Eduardo, que él quisiera ver bien aprovechadas, antes de que sean depredadas por falta de apropiación ciudadana.
¿Proyectos y expectativas personales? Cubillos prefiere no adelantarse al futuro. Pero insiste: “Mi preocupación siempre ha sido el buen vivir de los guayaquileños, las tareas que puedan contribuir a eso las asumiré siempre y los proyectos personales están vinculados a eso”.