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“Hay un aborto permanente en la sociedad que no se dice”

Rigoberta Menchú no está de acuerdo con la interrupción del embarazo. Pero cree que cada mujer debe tomar su decisión.

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Hay temas que Rigoberta Menchú prefiere no tocar. Aspira hondo, ríe y suelta la broma: “Uy, yo les pedí que me hicieran preguntas bien sencillitas”, cuando EXPRESO le pidió su opinión sobre el aborto, como una de las aristas de la lucha feminista por la libertad de decidir.

La ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1992 estuvo desde el pasado martes en Guayaquil como una de las ponentes de la Primera Cumbre Mundial de Mujeres 2019 que, entre otros objetivos, buscó impulsar el emprendimiento y la libertad financiera femenina para evitar la desigualdad de género.

La guatemalteca habló sobre la interrupción del embarazo y otros temas relacionados al rol de las mujeres en la sociedad.

Sobre el aborto y su cultura

Hay millones de mujeres que van a tomar una decisión o que ni siquiera pueden tomarla. Sé que muchas mujeres han abortado en la casa por desnutrición, porque viven lejos y caminan tanto. Yo sé que muchas mujeres han abortado fuera de su voluntad. Entonces hacemos como si el aborto no existiera, pero hay un aborto permanente en la sociedad que no se dice. Los tabúes siempre vienen a fregarnos la vida porque nos empiezan a tipificar. Yo no estoy de acuerdo con eso, más bien quiero la salud de la mujer y que ella tome la decisión. Yo podría tomar decisiones, pero no puedo porque no soy yo la embarazada. Hay que relativizar algunos temas. En mi cultura maya, desde el momento de la gestación empieza a caminar nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro.

La diversidad y mujeres

No hay que tenerle miedo a la participación ni de los pueblos indígenas, ni de las mujeres, ni de las personas que de alguna manera tiene una cultura diferente a nosotros. Si el sistema no se creó para esa diversidad, busquemos la manera de crear sistema. Pienso que la participación de las mujeres es diversa. Yo nunca digo “la mujer maya”... Sería un error. En mi país (Guatemala) hay 23 idiomas diferentes, hay 22 pueblos indígenas, cada uno de ellos con su creencia. También creo en la complementariedad (entre hombres y mujeres).

Violencia intrafamiliar

Hay que hacer una lucha de militantes. Si las mujeres no denunciamos un abuso, nos volvemos parte de ese abuso. No es una lucha solo de las mujeres, es una lucha de todos. Si mi papá está abusando de mi nieta o de mi hijo, yo lo voy a llevar a la cárcel hasta las últimas consecuencias.

La violencia intrafamiliar no solo es una tarea de las mujeres, es una tarea de la familia. Si nosotros miramos a nuestros hijos, vamos a cambiar a este mundo, porque de no ser así, nadie lo va a cambiar por nosotros.

No más víctimas

Las mujeres sufrimos tanto y lloramos y lloramos por décadas. Yo les digo a las mujeres violentadas que no se conviertan en víctimas porque ya fue suficiente de ser víctimas. Otra vez ya no. A partir de eso, hay que ser investigadoras, testigos, querellantes, para dejar un precedente y que así no vuelvan a ocurrir delitos.

Uno tiene que encontrar una fortaleza espiritual para no dañar su espíritu.

Lucha por los derechos

Mi lucha por los desaparecidos no es tan genérica (miembros de su familia, incluida su madre, fueron secuestrados y asesinados por militares), porque aprendí sobre desaparecidos en México, en Chile, en Argentina... gracias a la búsqueda de mi mamá. Ese tipo de causas no son una tormenta, yo tuve un interés personal. Por eso yo creo que las mujeres, cuando sabemos lo que nos conmueve, vamos a hacer una lucha perfecta. Y si no nos conmueve, no sabemos exactamente qué es lo que buscamos. Yo quiero que afiancen su identidad y su lucha por la causa que defiendan. Nunca duden de lo que hacen. Si dudan retírense.

Bienestar de las mujeres

Yo empezaría por la salud de las mujeres. Si yo estoy bien... pero bien de verdad, porque las mujeres tendemos a ocultar nuestro sufrimiento, sobre todo frente a nuestros hijos, a nuestra familia. Ocultamos nuestro dolor. Hoy hay muchas enfermedades que nos afectan, entonces es importante que la mujer sepa en qué estado de salud está. Si está bien, tiene la garantía para tener mucho tiempo de liderazgo familiar.

Situación indígena

Cuando yo salí de Guatemala (1983) tenía 23 años, no se veía a ningún hermano indígena cruzando fronteras. Ahora que tomo un avión siempre hay 10 o 15 esperando para irse a otro lado, con su indumentaria, sin problemas. Ya no se tienen que disfrazar para ir a otra frontera, eso es un gran logro. Antes no había mujeres indígenas en funciones públicas, ahora hay mayas en distintos cargos públicos. Esa es una señal de que hemos avanzado.

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