“Para el guayaquileno del rio grande y el estero, el barrio es el barrio”

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“Para el guayaquileno del rio grande y el estero, el barrio es el barrio”

“Para el guayaquileño del río grande y el estero, el barrio es el barrio”

“Mi barrio es mi barrio, lo demás sale sobrando”, esa es una de las máximas del guayaquileño del río grande y del estero. La cuadra en donde se ubicó o se ubica la casa en la que ‘nacimos’ o llegamos a temprana edad con nuestros padres ese es mi barrio. No va más allá de las cuatro cuadras que forman la manzana; la siguiente, es otro barrio.

Ese espacio o calle que amamos guarda imborrables recuerdos de travesuras infantiles, las correrías de juventud la madurez previa a la llegada de la vejez de nuestra existencia. Todo aquello está solidificado con el pavimento de esa calle, aceras y bordillos, pareciendo que conocen, que sienten nuestros pasos. Tan igual como pensamos nos pertenece, le pertenecemos a ella, eso nos hace proclamar con euforia, valentía y dulzura: ¡mi barrio!.

Año 1960 formamos el Club Sport Lecaro Jr., reconociendo ya en aquella época al que años después fuese el mejor back central del fútbol ecuatoriano de todos los tiempos. El 90 % de los integrantes del barrio de Sucre entre Pedro Moncayo y Quito somos emelecistas.

Los amigos que migraron cuando regresan, visitan el barrio. Al permanecer en el extranjero, la primera pregunta es ¿Cómo está el barrio? Lo sienten con vida y en verdad la tiene y la tendrá, porque fallecen las personas, los barrios, jamás.

César A. Jijón Sánchez