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“El Gobierno ha concedido todo a las FARC, otra cosa es la paz”

En un momento en el que el proceso de paz en Colombia vive un estado delicado, Álvaro Uribe (Medellín, 1952), presidente entre 2002 y 2010, carga contra el Ejecutivo de Juan Manuel Santos por su acuerdo con las FARC, critica la herencia en Brasil de Lula y arremete contra el régimen chavista.
Ha pasado el 23 de marzo, fecha fijada para la firma del acuerdo de paz, y no hay acuerdo. ¿Es un fracaso?
El incumplimiento de la fecha genera incredulidad. Para nosotros, esta fecha no es trascendente, sino lo que está incorporado en los acuerdos, que es nefasto para la democracia colombiana. Por ejemplo, la impunidad. El acuerdo con las FARC tarde o temprano lo firmarán. Las FARC no van a desaprovechar ahora la oportunidad de firmar cuando el Gobierno se ha sometido a ella. Les concede todo lo que ha pedido. Otra cosa es que de ahí no surja la paz, y que ese acuerdo sea inestable.
¿Por qué lo es?
Porque la impunidad consagrada en ese acuerdo es la partera de nuevas violencias. Esa impunidad tiene dos expresiones. Una abierta, el narcotráfico. Y otra disfrazada. Las FARC es el cartel de cocaína más grande del mundo. El Gobierno ha aceptado que ese delito no se castigue, que sea conexo con el político. No tendrán cárcel ni extradición, pero sí elegibilidad política.
¿Con la meta de la paz se ha dejado de lado la justicia?
En el acuerdo se crea un Tribunal que sustituye a la justicia colombiana, y en cuya conformación participa el terrorismo. El terrorismo configura la justicia a la que se va a someter. Piense en el peor de los delitos. A las FARC le basta con reconocerlo. No tiene que justificarlo por el derecho a la rebelión. No irán a la cárcel y tendrán elegibilidad política. Ese Tribunal será inicuo.
¿Qué siente la sociedad colombiana?
Todo el mundo quiere paz. A la ciudadanía le gusta el diálogo, pero está muy preocupada porque lleva cuatro años sintiendo que se deteriora la seguridad, está sometida en muchas partes al control territorial del terrorismo, paga extorsiones, acepta el vecindario del narcotráfico... La ciudadanía no está de acuerdo en que los cabecillas del terrorismo no vayan a la cárcel.
¿Hay polarización social?
Hay creciente preocupación por el país, mucha desconfianza en el Gobierno, que no tiene más apuesta que firmar la paz para mejorar sus encuestas. Hay un gran debilitamiento de la economía. Chávez expropiaba medios de comunicación. Santos, con contratos, ha sobornado a muchos periodistas. Recibió una herencia muy buena. La herencia de Lula fue muy mala, como la de los Kirchner. Chávez se murió disfrutando de una chequera grande. No alcanzó a percibir la tragedia de su dictadura.
¿Cuál será su postura ante el acuerdo?
Todo padre de familia es amigo de la paz. El único viejo de nuestro partido soy yo. El partido está lleno de jóvenes bien preparados, con grandes ilusiones. Este acuerdo no lo puedo apoyar.
¿Cuál es el papel de Venezuela?
Venezuela es el refugio del terrorismo colombiano. Tanto el Gobierno de mi país como otros latinoamericanos no han cumplido el deber de la Carta Democrática de enfrentarse a la dictadura de Venezuela. Han sido permisivos. El gobierno de Colombia se ha convertido en aliado del chavismo para negociar con las FARC. Esa pusilanimidad de los gobiernos de Latinoamérica con Venezuela ojalá se cambie con la llegada ilusionante de Macri a la presidencia de Argentina.
¿Qué le parece que Lula sea ministro y evite así a la justicia?
La prensa internacional hizo pensar que Lula era el Cristo de Corcovado en carne y hueso, redimiendo a Brasil. Y su herencia fue mala.