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Lanata: “Yo estaria preso en Ecuador”

La principal voz de denuncia contra una exmandataria que, para recibir el reconocimiento del correísmo tuvo que pedir permiso de salida del país a la Justicia que la investiga por corrupción, fue nombrado ayer visitante ilustre en un acto solemne en el

Visitante ilustre. Lanata recibe la condecoración de manos de Nebot.

Golpe de vuelta. Si hace un mes la mayoría oficialista de la Asamblea condecoró a la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, la mujer que llevó a la Argentina a la crisis; ayer el alcalde de Guayaquil devolvió el gesto condecorando al periodista Jorge Lanata, que llevó a la crisis al kirchnerismo.

La principal voz de denuncia contra una exmandataria que, para recibir el reconocimiento del correísmo tuvo que pedir permiso de salida del país a la Justicia que la investiga por corrupción, fue nombrado ayer visitante ilustre en un acto solemne en el salón de la ciudad.

Lanata, gordo, barbudo e hiriente, se tomó 11 minutos para hilar el evidente paralelismo entre los países que sucumbieron ante el socialismo del siglo XXI, que él reduce a la condición de populismo. Él viene del futuro, “de un país en el que el Gobierno era el autor de la verdad” y donde “el periodismo forma parte de un complot. Porque no entendieron el periodismo ni lo van a entender nunca”. Un país que, a su juicio, es el espejo del futuro de Ecuador. Así como Venezuela, siempre a su juicio, es el espejo del futuro de Argentina.

Condenó, desde el micrófono, que es su arma, la persecución contra la prensa en este país. Por eso vino. Porque no tiene sentido recibir premios por la libertad de expresión en Estados Unidos o Europa, sino en países como este “donde no existe libertad de prensa”. E hizo votos por volver, “ojalá sea cuando nos podamos encontrar en un Ecuador democrático que permita pensar distinto”. En un futuro. Cercano, aspira.

Lo dice el hombre premiado por la investigación que develó los principales actos de corrupción del todopoderoso kirchnerismo que, pese a haber peleado contra el Gobierno y la Justicia durante 12 años, confiesa que “no podría hacer periodismo en Ecuador, estaría preso”.