Iniciativa. El alcalde Patricio Sarabia incentiva el rescate del jucho.

El jucho, la bebida ancestral que se recupera en Pillaro

Su olor atrae y su sabor dulzón conquista los paladares. Es la bebida ancestral que se la preparaba desde el tiempo de los Incas y que con el pasar del tiempo se perdió la tradición de hacerla.

“Son pocos los hogares indígenas donde preparan el jucho, por eso en Píllaro queremos rescatar aquella tradición que es parte de la cosmovisión andina”, expresó Patricio Sarabia, alcalde de la ciudad.

El jucho, nombre kiwcha que en español significa “colada”, se elabora con los frutos de la temporada que son el capulí y durazno. Se la bebe fría o caliente y tiene un sabor dulce con perfume de esencias exóticas.

La bebida se la preparaba en todos los hogares indígenas como ritual del Pawkar Raimy, que es la fiesta del florecimiento, explica Diana Mesías, de la Unidad de Cultura, Turismo y Deporte Municipal.

El jucho se lo vende muy poco en los mercados de Píllaro. Según los yachaks o sabios, la colada es un alimento sagrado por su tonalidad morada y porque la forma de los capulíes son similares a los ovarios, que es símbolo de fertilidad.

“El capulí es una planta especial para el sector indígena; se relaciona con la energía y los buenos augurios para el nuevo año que, según el calendario andino, ocurre en marzo”, explica Manuel Masaquiza. Se produce en mayor cantidad en Chimborazo, Tungurahua, Cotopaxi y Bolívar.

Con el fin de rescatar la tradición en Píllaro, la Unidad de Cultura y de Desarrollo Social realizará mañana el “jucho más grande”, donde se espera ofertar 2 mil raciones. El dulce servirá para realizar una colecta y agasajar a las madres en su día. (F)