Quien es JG

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Quien es JG

La política es el arte de manejar las masas haciendo creer al pueblo lo que los políticos quieren. O sea, que los necesitamos. Por eso nos hacen vibrar de emoción. Saben que nos encanta. Y desde que Hitler y Goebbels aparecen, “la metida de dedo” se transforma en una manipulación científica. Tonces, cuando un político llega al poder solo tiene dos formas de asumirlo: o hace lo necesario para aumentarlo, seguir en él para siempre y adueñarse de un botín que considera suyo (el cual reparte con sus panaechupas solo por necesidad, pues si pudiera se lo llevaría solito); o menos frecuente, lo asume como una forma de ayudar a los demás a tener una vida mejor. Pero esto no suele suceder. Así que -salvo casos como la excelente administración municipal de Guayaquil- no necesitamos políticos sino ciudadanos comprometidos. El ejemplo es el cambio del Ecuador de antes de la “revolución”. (La palabra significa cambio de estructura en las relaciones de producción. Como la única estructura que ha cambiado es la de los bolsillos de los nuevos ricos de la revolución trucha, esta solo es la mentira que necesitaban hacernos creer para atracarnos). Es verdad que éramos un país sin carreteras y hospitales. Esto requiere otra precisión: no existían porque nunca hubo dinero para construirlos. El mérito de tenerlos ahora no es del “genio”, sino del dinero de nuestros impuestos. O sea, nuestro mérito. Vea usted: $ 370.000 millones de ingresos dividido para los 13 millones de habitantes, da $ 28.461 dólares por coco. Si nos quitaban mil dólares a cada uno, había $ 13.000 millones para carreteras (la autopista Guayaquil-Quito por ejemplo y no los ridículos aeropuertos que nadie usa). Otros mil para salud y otros para educación. Nos quedaban $ 25.000 para que cada uno tuviera su propia casa y $ 461 para chupar un año sin la deuda de $ 60.000 millones. ¿Quién los necesita? ¿Década ganada? Solo para ustedes, ladrones. Un buen administrador lo hacía bien y encima nos daba el vuelto. Ratael ¿on tas? ¡A rendir cuentas! No JG. Tú. ¿Alguien sabe quien es JG? No hablo del Solitario George, sino del otro.