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La interpretacion de obras se activa en las aulas de la Estatal
Decenas de pinturas y películas son analizadas por los alumnos de 4 facultades. Alegan que en el campus faltan espacios e iniciativas para promoverlas.

“De estudiantes para estudiantes”. Así define Stephanie Heredia al primer club de lectura que se ha instaurado en la Universidad de Guayaquil. La joven cursa el tercer semestre de Derecho en la facultad de Jurisprudencia y fue, junto a otras compañeras, la promotora de fundar hace un año esta asociación, que ha acaparado a más estudiantes de esta casa de estudios superiores.
Interpretaciones de pinturas, libros, películas y lecturas son los principales ejes que abordan los alumnos durante cada sesión, que generalmente dura una hora y se realiza al menos una vez por semana con 25 estudiantes aproximadamente.
Los salones de clases de las facultades de Jurisprudencia, Psicología, Arquitectura e Ingeniería en Sistemas, donde el club tiene presencia, además de las bibliotecas, sirven como espacios para desarrollar los encuentros.
“Es una organización sin fines de lucro ni políticos. Al ser una universidad pública, nos hacia falta ese impulso a pensar diferente y a analizar y cuestionar más los temas que son de interés y nos permiten crecer como sociedad. En la academia eso es algo que falta mucho por reforzar, que no se da”, precisa Heredia.
Esa falencia también la constata Diana Venegas, estudiante de Derecho que explica precisamente que esta tendencia de intercambiar cultura recién está surgiendo en el campus. “Es complicado poder gestionar y realizar las actividades cuando la universidad está atravesando una intervención, entendemos que sea difícil”.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), los niveles de lectura en Ecuador, en relación con otros países de Latinoamérica, están entre los más bajos y no responden a las necesidades de aprendizaje que tienen los niños y adolescentes del país. Por ello, los jóvenes a través de estas actividades también buscan cambiar las críticas cifras.
“Queremos que todos se interesen por leer y que cada vez más eso se replique en el entorno. Podríamos decir que de a poco lo vamos logrando. Y es que aquí vienen también chicos de otros campus, como de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, la Ecotec y hasta egresados de la Espol”, afirma Heredia.
El efecto de las jornadas culturales le ha permitido a Ana Belén Correa, estudiante de este centro educativo, cambiar sus hábitos. “Ahora soy más crítica”, recalca. “En cada sesión aprendo algo nuevo: de la ciudad, el país, la vida, el mundo...”.
Asimismo, entre los objetivos que pretenden alcanzar las coordinadoras del club consta que las autoridades de la institución creen mecanismos para desarrollar los talentos y aptitudes de los alumnos, y también que institucionalicen el centro.
“Queremos hacer un cambio y lograr que esto se replique en todas las facultades. Hacerlo sería darle un sentido de pertenencia a los estudiantes. Apuntar todos al desarrollo”, coinciden.