Indigenas se declaran en rebeldia por minera

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Indigenas se declaran en rebeldia por minera

La policía retomó ayer el control de las instalaciones del proyecto minero Panantza-San Carlos, en el cantón San Juan Bosco, parroquia Panantza, en Morona Santiago. Los indígenas, sin embargo, insisten en que es territorio ancestral y anuncian que dará

Anuncio. Marlon Vargas (i), presidente de la Confeniae, y Jorge Herrera, presidente de la Conaie, ayer en Quito.

La tensión se mantiene. La policía retomó ayer el control de las instalaciones del proyecto minero Panantza-San Carlos, en el cantón San Juan Bosco, parroquia Panantza, en Morona Santiago. Los indígenas, sin embargo, insisten en que es territorio ancestral y anuncian que darán pelea.

Ayer, el pueblo shuar de Nankintz se declaró en rebeldía. Lo anunció Marlon Vargas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana.

Él rechazó lo que considera una invasión por parte de la empresa minera. Denunció que para la instalación del proyecto no se cumplió con la consulta previa, que es uno de los requisitos constitucionales para que la industria pueda trabajar.

Para Vargas, es un “abuso” del Gobierno querer sacar de sus territorios a la población shuar. Por eso aseguró que la población indígena luchará “hasta las últimas consecuencias” para mantener su territorio”.

Los indígenas amazónicos dicen no estar solos en su pelea frente al Estado y la empresa privada. Jorge Herrera, titular de la Confederación de Nacionalidades Indígenas, responsabilizó al Gobierno por lo que pueda ocurrir en este intento de “desalojo” de la población de Nankintz.

Herrera explicó que el sector indígena se ha declarado en asamblea permanente. No descartó una movilización general hasta Morona Santiago para apoyar al pueblo shuar.

En paralelo, iniciarán acciones legales en el país y ante organismos internacionales, en contra de la instalación y “apropiación ilegal” de los territorios ancestrales, explicaron los dirigentes en una rueda de prensa, en Quito.

Hasta la tarde de ayer, la mayor preocupación de los dirigentes indígenas era la supuesta militarización de la zona en conflicto. Por eso hicieron un llamado al diálogo y a la mesura al Gobierno para “evitar lo que podría ser un enfrentamiento entre las FF. AA. y los indígenas shuar”.

Ellos denunciaron que el desalojo del campo minero fue violento. En él intervinieron, al menos, 25 camiones militares. El Ministerio del Interior aseguró que el operativo fue pacífico.

El reclamo del pueblo shuar tuvo eco en las organizaciones que forman parte del Colectivo Nacional de Unidad. El Frente Unitario de los Trabajadores (FUT), la Unión Nacional de Educadores (UNE) y el Frente Popular se unirán al reclamo por los territorios ancestrales, dijo Rosanna Palacios, presidenta de los maestros.

Nelson Erazo, de la Unión General de Trabajadores (UGTE), anunció que el FUT se reunirá el jueves para tomar decisiones sobre lo que está ocurriendo en Nankintz.

La Defensoría del Pueblo, en un comunicado de prensa, también se unió al llamado al diálogo para superar las diferencias.