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El humanismo social

A quien nos simpatiza es fácil desearle feliz año; si podemos o no hacerlo a la vecina que nos cae mal por sobrada, al compañero que no nos contesta el saludo, al borrachito del barrio o al indigente que nunca le prestamos atención, ahí nos daremos cuenta si el “humanismo social”, el “espíritu democrático” o el “amor al prójimo” son verdaderos en nuestras vidas o simplemente teorías o creencias que no las podemos poner en práctica por los prejuicios mentales que nos atan y que nos impiden tener mayores satisfacciones en la vida.

Agradezco a EXPRESO por publicar mis opiniones y que Dios siga bendiciendo a sus funcionarios, colaboradores y lectores.

Miguel Ulloa Paredes