Hillary vs. Trump
El debate entre Hillary Clinton y Donald Trump del pasado lunes inició la guerra entre la demócrata y el republicano. En su intervención, Clinton optó por centrarse en detalles de política pública, probablemente para demostrar su amplia experiencia, muchas veces más bien desfavorable a la percepción mundial de la política norteamericana, lo que Trump ha aprovechado al vincular a la exsecretaria de Estado con las debilidades que le atribuye al Gobierno de Obama, como la creación del Estado Islámico (EI). Cuando el moderador de la NBC, Lester Holt, les preguntó si tenían el temperamento para ser presidente estadounidense, Trump insinuó que ella no era lo suficientemente fuerte, mientras Hillary lo acusó de ser demasiado voluble: “Un hombre que puede ser provocado con un tuit no debería tener sus dedos en ningún lugar cercano a los códigos nucleares”, dijo la exsenadora, que lo acusó además de ser racista y de comentarios despectivos contra las mujeres, recordándole que llamó “miss Piggy” (“miss” cerdita) a Alicia Machado, ex Miss Universo venezolana. Los principales analistas y medios internacionales coincidieron en que la candidata demócrata tuvo un mejor desempeño en el debate, el primero de tres que tendrán los candidatos antes de enfrentarse en las urnas el próximo noviembre. Se estima que los electores latinos, un 11,9 % del total del padrón electoral, votarán masivamente por Clinton en razón de la drástica política migratoria manifestada por su adversario. Un sondeo de New Latino Voice situó el apoyo de los latinos a Trump en un 10,7 % frente a un 76,8 % para los demócratas. ¿Pero cuál es la importancia para los electores norteamericanos de definirse por uno u otro candidato? Que Obama sea el primer afroamericano en la Presidencia de ese país no ha cambiado ni un ápice el racismo de la policía norteamericana blanca y contumaz en matar ciudadanos negros desarmados. Y en la política internacional, nada asegura que variará la estrategia intervencionista y guerrerista de EE. UU. en el mundo entero, sea quien sea el próximo presidente. Las decisiones del clan militar del Pentágono parece que ni siquiera se objetan, menos se discuten en ese plano. Allí está el nido de la serpiente.
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