Guayaquil: su problema central

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Guayaquil: su problema central

Las ciudades de hoy son más que sociedades asentadas en territorios con ciudadanos que las habitan y desarrollan. La visión de colectividades espacializadas que viven los nuevos tiempos y los inéditos problemas que enfrentan deben ser adecuadamente caracterizados. De hecho, por diversas circunstancias han devenido en complejos colectivos humanos que al mismo tiempo que ocupan la urbe, la producen, dinamizan y proyectan.

Sin embargo, la visión actual de ciudad que cambia y permanece en el accionar, y es asimismo una constante, no basta. Hay que ir más allá, uniendo a ella la perspectiva de sociedad territorializada, abierta, interconectada y que se entreteje con las redes planetarias por el proceso y efecto de la globalización; es la mejor forma de percibir y comprender al Guayaquil de hoy.

Así podríamos explicar por qué aun en medio del proceso de mutación que trajo la regeneración, persiste (y hasta se extiende) un cierto “déficit de comprensión” del Guayaquil actual. Esto es lo que lleva a que sus ciudadanos, autoridades y líderes todavía no logren percibir cuáles son los principales hechos, problemas y temas reales sobre los que se debe conversar y debatir.

Se requiere una visión y comprensión más social que la territorial-espacial, arquitectónica y urbana que tradicionalmente se tiene. Esto significa ir más allá de la idea de Guayaquil como un lugar y espacio morfológico y funcional. Y desde ahí, establecer que uno de los problemas centrales -si no el fundamental- es el que se refiere a la relación (mejor interacción) entre el Estado nacional y la sociedad urbana en los procesos de democratización y en la gobernabilidad. Pero también en el cómo vivir espacialmente en una sociedad democrática.

Esto, evidentemente, va más allá de la simple percepción de la relación entre el Gobierno central y los municipios. Quienes perciben así este problema no han logrado captar ni comprender que la base del Estado democrático y de cualquier gobierno radica en sociedades territorializadas que tejen ese conjunto. De ahí que sea necesario explicar esta nueva dimensión que pone otra vez a pensar los procesos de efectiva y concreta descentralización y de regímenes autonómicos. Estas serían las formas más seguras y visibles de sociedades territoriales y urbes realmente democráticas.