SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

El grafiti que faltaba

Creado:

Actualizado:

En:

Ecuador tiene dificultades económicas, Ecuador tiene problemas de corrupción, Ecuador adolece de respeto a las instituciones por parte de los ciudadanos e, incluso, de quienes las conforman, Ecuador pelea contra la inseguridad, las mafias, el contrabando, los abusos sexuales... Solo faltaba el vandalismo. Ese que busca ser ejemplar, ganar repercusión mediática y arrastrar a seguidores improvisados de una práctica que lleva años enredada en un dilema conceptual entre la delincuencia y el arte.

Pero la pintada al primer vagón del Metro de Quito ni siquiera entra en la zona gris de los que defienden el arte urbano frente a los que lo critican por afear las paredes de las ciudades. El grupo que allanó un depósito, maniató al personal de seguridad y grafiteó el tren no podrá en ningún momento ampararse en la expresión artística, cuando cometió al menos dos delitos con violencia o fuerza en las cosas previos a la pintada. Su actuación traspasó esa frontera, aún difusa en la mayoría de países que tratan de controlar las pintadas callejeras propiciando espacios en la ciudad destinados al arte urbano.

Si el protagonismo artístico que buscan los grafiteros, en general, bajo pseudónimos de espray genera un cierto debate en tiempos en los que el arte se ha expandido hacia una definición que lo abarca todo, frente a la conservadora estigmatización de la pintada urbana como un acto vandálico, lo que sucedió en Quito a finales de la semana pasada no puede ser catalogado con la misma benevolencia.

Además del daño material a un bien, sin estrenar, recién adquirido, que representa un avance en transporte público y desarrollo en la ciudad y que ya viene acarreando cuestionamientos en los tiempos de ejecución y en la gestión de los recursos públicos que han materializado la construcción del metro, la pintada ensucia la imagen de la capital de puertas para adentro. Abona en el descrédito y la resignación que respira la ciudadanía ante cada nuevo escándalo que se destapa en el país. Ecuador no está para más problemas. El país ya lidia con un cúmulo de inconvenientes y dificultades que ralentizan la evolución de un territorio que tiene gran potencial pero lleva décadas desorientándose en el camino. El grafiti es lo último que faltaba.

tracking