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Golpe a la crisis de Europa

Austria sacó el domingo, fugazmente, de una pesadilla a Europa, pero Italia tardó apenas unas horas en recordar que la crisis está ahí, viva y coleando.

La víctima política. Una figura de Navidad representa a Matteo Renzi con la leyenda ‘Yo dimito’ en Nápoles.

Austria sacó el domingo, fugazmente, de una pesadilla a Europa, pero Italia tardó apenas unas horas en recordar que la crisis está ahí, viva y coleando. Seis meses después del Brexit, el enésimo revés político del continente es solo un aperitivo para 2017, con tres elecciones cruciales, Holanda, Francia y Alemania, con la extrema derecha al alza en los tres países y todas las crisis por cerrar, con un panorama marcado por lo que los expertos empiezan a llamar “incertidumbre radical”. No hay mucho que celebrar en el 60º aniversario del Tratado de Roma. La recuperación europea es frágil y desigual. La crisis bancaria asoma de nuevo la cabeza, con enormes dudas en el sistema financiero italiano. El invierno y el acuerdo con Turquía han desactivado las alarmas migratorias, pero ni Turquía es un socio fiable ni esa situación de tranquilidad tiene visos de durar. Hay que negociar el Brexit. Y, en definitiva, el descontento italiano, de nuevo, voto antiestablishment, es solo una variante del eurodesencanto y tiene potencial para desempolvar la crisis del euro. El primer ministro italiano Matteo Renzi, europeísta convencido, anunció su dimisión tras el referéndum, pero ayer la aplazó.

La Comisión Europea hizo en la mañana de ayer un llamamiento a la estabilidad. Pero lo que en principio era básicamente una cuestión muy particular, una reforma constitucional, se ha convertido en el enésimo examen que la marea antiestablishment aprueba con nota. La crisis política en Italia ya es una realidad. La primera sacudida en los mercados ha llegado a primera hora, con una depreciación del euro y notables caídas en el sector bancario italiano y europeo. La suave recuperación europea, con crecimientos en torno al 1 %, ha resistido bien la oleada de reveses políticos: la pregunta es si esta vez las dudas sobre la banca pueden hacer descarrilar el frágil equilibrio de la eurozona.

Los paralelismos políticos con Holanda, Francia y Alemania son limitados, pero en los tres países asoma la extrema derecha con fuerza en las encuestas. A la larga, el principal riesgo en Europa y en el mundo sigue siendo político. Pero a la corta el problema son los bancos italianos: la crisis bancaria italiana ha disfrutado de un paréntesis a la espera del referéndum, aunque los riesgos pueden coger velocidad a partir de ahora. El batacazo en Bolsa es la primera señal. Con un activo de cuatro billones de euros y una morosidad que supera el 16 %, Italia es un problema mayúsculo, empezando por Monte dei Paschi Siena (MPS), el banco más antiguo del mundo y, al día de hoy, uno de los más problemáticos.

En Italia es solo uno de los problemas: la crisis griega vuelve a aparecer con diferencias entre el FMI y los socios europeos sobre la imprescindible reestructuración de la deuda helena. Portugal aún no está fuera de peligro si los mercados deciden que ha llegado la hora de sacudir a los bonos europeos. España, según el jefe del BCE, Mario Draghi, sigue siendo vulnerable. E incluso los dos grandes países, Alemania y Francia, afrontarían sus elecciones de otra manera si esos riesgos se sustancian.