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Un gimnasio tecnologico para entrenar el cerebro

Se dice que la tecnología nos vuelve cada vez más facilistas y que ya no nos esforzamos ni por recordar los cumpleaños de los amigos.

Foto referencial. Jugar, aprender un idioma o hacer una serie de retos son las opciones. O estimularse con sensores

En contexto

- No solo el cuerpo necesita ejercitarse. La memoria y la atención también.

- Equipos y apps ayudan. Permiten además a los deportistas y a los ejecutivos mejorar su rendimiento.

- Jugar, aprender un idioma o hacer una serie de retos son las opciones. O estimularse con sensores.

- En el mundo existe incluso el neurodopaje y la posibilidad de mover objetos con la mente.

Se dice que la tecnología nos vuelve cada vez más facilistas y que ya no nos esforzamos ni por recordar los cumpleaños de los amigos. Para qué si la agenda del celular, o mejor aún, el Facebook, nos lanza la alerta. Tampoco estamos obligados a tener presentes las claves de las tarjetas, porque siempre habrá un lugar en el teléfono para anotarlas. Es así como este equipo inteligente se ha convertido en nuestra memoria externa.

Pero quienes saben de tecnología aseguran que no hay que satanizarla. Ahora dejamos un espacio en la memoria para lo que es realmente importante, el resto está en nuestros equipos. Eso sí, los expertos en el complejo mundo del cerebro coinciden en la necesidad de mantenerlo activo para no sufrir deterioro antes de tiempo. Lo mejor es hacer ejercicios y para eso existe una especie de gimnasio tecnológico.

Xavier Ochoa Chehab, docente de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) y coordinador de investigación del Centro de Tecnologías de Información (CTI), explica que las aplicaciones que existen son válidas para trabajar la memoria a corto plazo. Por ahora, la ciencia no ha dado con una app que logre un efecto en la de largo plazo.

Lo que hay son juegos para mejorar la atención o ejercitar la capacidad de retención. También ofrecen formas de aprender algo nuevo.

El psicólogo clínico Luis Felipe Andrade, quien utiliza la tecnología en sus consultas, explica que esos recuerdos que no trabajamos, tienden a perderse. Y para ejercitar el cerebro no se necesita mucho tiempo, basta con uno o dos días a la semana. Para eso existen no solo apps, sino también programas que se pueden comprar e instalar en la computadora o equipos que se conectan a través de cascos o parches para lograr que no nos ‘perdamos’, por ejemplo, en una charla y que logremos enfocarnos.

Incluso, algunos de estos equipos son usados por deportistas y por empresarios, pues al mejorar la atención y la relajación, aumenta su capacidad para la toma de decisiones y refuerza su rendimiento. Son un apoyo en varias áreas.

El neuropsicólogo Gastón Minchala, con más de 40 años de experiencia, asegura que las pantallas (computadores, tabletas, celulares...) son un mecanismo para estimular el aprendizaje. Incluso el chateo. “Pero si no se tiene una correcta dirección, la aplicación que escojo lo que hará es dirigir equivocadamente mi atención”, dice.

El problema es que muchas personas caen en la adicción.

Este profesional recuerda que la curiosidad siempre será un aliado del aprendizaje.

EXPRESO presenta algunos de los equipos y aplicaciones que pueden formar parte de su gimnasio tecnológico para el cerebro.

Los tipos de memoria

- Sensorial

Esta registra por un corto tiempo la información que percibimos mediante nuestros sentidos. Aquí hay subdivisiones: la memoria ecoica, también llamada sensorial auditiva, y la icónica, que es la visual.

- A corto plazo

Retiene la información generada por el medio que nos rodea, pero con una capacidad limitada. Desaparece en 45 segundos aproximadamente, a menos que esta sea conservada con ayuda de la función de recuperación.

- A largo plazo

Almacena recuerdos por un plazo que puede prolongarse de días a décadas. El mantenimiento de los recuerdos durante un periodo prolongado depende del grado de profundidad con que se haya procesado la información.

El personaje

Aplique estrategias para recordar

Es normal que olvide para qué iba a la cocina o perder, de vez en cuando, el celular o los lentes. Incluso no tiene que preocuparse si tiene dificultad para recordar el nombre de alguien que acaba de conocer. En estos casos no se trata de un problema de memoria sino de atención.

María Beatriz Jurado Noboa, doctora en Neurociencias y en Neuropsicología, dice que la persona debe acudir al especialista cuando estos episodios son frecuentes o si le ocurren cosas extrañas como olvidar el sitio al que se dirige mientras conduce. También si se pierde cerca de su casa. Puede que le ocurra por asuntos hormonales, falta de vitaminas, estrés o trastornos del sueño. “Hay algunas causas de pérdida de la memoria que son reversibles”.

Esta profesional especializada en Estados Unidos da algunas estrategias que puede aplicar en su vida diaria para recordar. Incluso son útiles para personas con enfermedades como alzhéimer en fases leves.

1. Involucre los sentidos.

Si le presentan a una persona, puede enfocarse en algún rasgo prominente, como una nariz larga o una barba muy tupida. Al mismo tiempo, estréchele la mano y diga su nombre.

2. Haga ejercicios de repetición.

Parece una técnica obvia, pero no la usamos. Si le dan una dirección, repítala en su mente. Si es en voz alta, mejor.

3. No aprenda todo en un día.

Los estudiantes hacen sesiones de muchas horas en las que tratan de rememorizar una gran cantidad de información en una noche. Es mejor hacerlo en sesiones cortas y a lo largo de muchos días.

4. Organice la información.

Si va al supermercado y tiene una lista mental, organícela por productos lácteos, de congelador o frutas.

5. Use la asociación.

Hay más probabilidad de que recuerde un nombre si lo asocia con un conocido. Las rimas también funcionan para recordar. Por ejemplo: Beatriz, feliz; Ramón, barbón.

6. Aproveche las imágenes visuales.

Es más efectivo si la imagen es inusual, cómica y absurda. Por ejemplo, si no quiere olvidarse de comprar el champú, imagínese entrando al supermercado con la cabeza mojada y con espuma.

Técnicas compensatorias.

Cuando las estrategias no son suficientes, puede anotar, utilizar la alarma del celular, el calendario, la agenda y, para las medicinas, el pastillero.