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Ganar siendo ultimos

El reloj marcaba las 07:32 y mientras el sol intentaba en vano robarle protagonismo a las nubes, en el horizonte se apreciaba una pequeña embarcación acercándose a puerto. Eddy Lachira daba las últimas paladas que su agotado cuerpo le permitían, mientr

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El reloj marcaba las 07:32 y mientras el sol intentaba en vano robarle protagonismo a las nubes, en el horizonte se apreciaba una pequeña embarcación acercándose a puerto. Eddy Lachira daba las últimas paladas que su agotado cuerpo le permitían, mientras su hija Jenny luchaba por mantener el equilibrio de la yola, la última en arribar a la meta en la edición 77 de la tradicional regata a Posorja.

Habían pasado 9 horas y 44 minutos desde que ellos tomaron la partida en el hemiciclo de La Rotonda (Guayaquil), en el desafío de cubrir las 49 millas náuticas que separan al puerto principal de Posorja.

Cuando Eddy y Jenny llegaron a la meta, los ganadores de las categorías 4 con timonel y doble par (2X) ya se habían bañado y se preparaban para la ceremonia de premiación. ADN ganaba por cuarta vez consecutiva el título de campeón en la primera división con tiempo de 6 horas 49 minutos y 13 segundos, mientras que en la segunda, Liga Deportiva Cantonal de Durán ascendía al podio en 08:28:12.

Bajo otras circunstancias, el público se habría volcado en busca de los primeros, pero en esta ocasión optó por quedarse en el malecón esperando la llegada de la pareja que se dio a conocer a raíz del reportaje publicado en EXPRESO.

“Fue una verdadera prueba de fuego. En nuestro peor entrenamiento hicimos un mejor tiempo que el logrado hoy (ayer). El mar estaba muy picado”, dijo Eddy, mientras se tocaba la espalda adolorido.

Aunque visiblemente cansado, el rostro de Jenny reflejaba satisfacción. Los fantasmas que rondaron su cabeza, recordando las narraciones de naufragios en anteriores ediciones, desaparecieron cuando su padre la guió para salir avante en la oscuridad, luchando contra la corriente y los dolores que esto le provocaban. Las ampollas que en sus manos se convirtieron en el primer trofeo, luego vendría una medalla y el reconocimiento de los organizadores y del público.

“Fue tan exigente como me habían contado, pero demostré que las mujeres sí podemos. Volveremos el próximo año, pero no solo para terminar, sino para luchar por el primer lugar”, sentenció.

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