Anuncio. Augusto Barrera (i) y el ministro de Educación, Fander Falconí, tras anunciar el inicio de la prueba.

El examen de bachiller vuelve a sufrir cambios

El Gobierno no ha logrado encontrar un sistema de ingreso a las universidades que funcione. Ahora las nuevas autoridades del sector anuncian cambios ‘logísticos’ para los exámenes a los bachilleres.

Otro ajuste. El Gobierno no ha logrado encontrar un sistema de ingreso a las universidades que funcione. Ahora las nuevas autoridades del sector anuncian cambios ‘logísticos’ para los exámenes a los bachilleres.

Con un interés adicional: resolver el problema de los 165.251 bachilleres de años anteriores que no lograron entrar a los centros educativos.

Inicialmente, las modificaciones se aplicarán en el régimen Sierra. Serán 292.728 evaluados desde el 28 de junio. De ellos, 127.477 son estudiantes que cursan el tercer año de bachillerato, a los que se suman los rezagados.

¿Cómo será la prueba? El cambio empieza con la definición de los recintos o sedes: un 90 % de ellos, es decir 2.587, estarán en la parroquia en la que reside el estudiante.

El segundo cambio: el examen se cumplirá en seis días. Para el régimen Sierra será del 28 de junio al 3 de julio. Los alumnos de tercero de bachillerato lo rendirán entre el 28 y 30 de junio; los bachilleres de promociones anteriores, entre el 30 de junio y el 2 de julio; las personas privadas de la libertad (181) durante los seis días; los ecuatorianos en el exterior (66), entre el 28 y 30 de junio; y personas con discapacidad (547), el 3 de julio.

El tercero: se elimina la ‘sanción’ de un año que pesa sobre los estudiantes que no aprueben el examen. El Gobierno analiza la posibilidad de que no sean solo dos exámenes anuales, en la Costa y en la Sierra, sino que se tomen otras pruebas en el transcurso del año.

Un cuarto cambio está en carpeta. El examen no se rendiría solo en computadora, sino que también podría ser respondido en papel. Eso dependerá del acceso a la tecnología.

Augusto Barrera, secretario de Educación Superior, reconoció que en los últimos años la cantidad de bachilleres que no han logrado un cupo en el sistema público de universidades requiere atención especial. “Asumimos la responsabilidad de construir futuro para quienes en los últimos años no lo han hecho. Ahora, si se mira este pasivo, es incluso mayor que el número de estudiantes que están terminando su bachillerato”, dijo tras explicar los ajustes a los exámenes de ingreso.

Según las cifras oficiales, entre los 165.251 bachilleres rezagados e inscritos para volver a dar la prueba la próxima semana, hay casi un 14 % cuya edad es superior a la que, normalmente, se considera como la de estudio universitario. Ellos están entre los 28, 29, 30 y más años, dijo el funcionario. “Esto debe plantear una política pública para poder trabajar en oportunidades para ese sector”, añadió.

En los últimos años, las federaciones de estudiantes denunciaron los problemas que hubo con el examen de ingreso. El anterior Gobierno desechó esas críticas y defendió su modelo.

Plan para subir la oferta, en estudio

Más cupos en las universidades. Eso busca ahora el Gobierno en diálogo con las autoridades de universidades, politécnicas e institutos tecnológicos, públicos y privados.

Según Augusto Barrera, secretario de Educación Superior, hasta ahora se ha reunido con 28 autoridades educativas para analizar la capacidad que cada centro tiene para aumentar el número de cupos, sobre la base de nuevas carreras, con énfasis en las técnicas y tecnológicas.

Hoy se presentará un adelanto de ese plan al presidente de la República, Lenín Moreno, durante el Gabinete Ampliado que habrá en Pichincha. Según Barrera, es una propuesta consensuada con las autoridades universitarias, aunque no dio más detalles.

No obstante, explicó que uno de los parámetros que se tendrán en cuenta para la aplicación de la propuesta serán los resultados de la prueba Ser Bachiller.