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Elefantes blancos
Durante la última campaña electoral como “elefantes blancos” se calificó a las Unidades Educativas del Milenio y hoy, según se desprende de información y análisis que se maneja en el Ministerio y que EXPRESO publicara el pasado miércoles 16, se corrobora que no hay un impacto real en la conquista de la calidad educativa.
Desde siempre dijimos, la mera infraestructura no cambia nada y es aparentemente lo que ha ocurrido. Tenemos hermosos locales regados por la geografía patria sin que se haya alcanzado el objetivo de educar mejor. Si esos imponentes edificios se hubiesen construido exclusivamente en las ciudades de gran concentración estudiantil, acaso se hubiese acertado, mas se los dispersó por todos lados, sin importar geografía, clima e identidad vernácula, explicando a lo mejor eso, la sobredimensión que existe en algunos de ellos y la no aceptación de la comunidad supuestamente beneficiada.
Por otro lado, una infraestructura de tal naturaleza tiene que estar acompañada a su vez de una estructura orgánico-funcional adecuada y de un organigrama claro, para que el personal a cargo pueda responder y atender las necesidades del estudiantado. No basta en instituciones de esa dimensión solo un rector, un vicerrector y un inspector; se requiere establecer mandos medios con autoridad y delegaciones expresas que atiendan la geografía interior del plantel. En ese caso, la existencia de directores de nivel, supervisores, coordinadores de tipo académico y disciplinario se vuelve indispensable para atender la personalización que hoy la educación reclama.
Generar con las estructuras de mando que el Ministerio prevé para manejar sus colegios, establecimientos de esa naturaleza y dimensiones, ¡es una locura! Es una aventura difícil de sortear, pues la educación actual demanda acompañamiento, cercanía, autoridad pronta y decisiones claras, lo que se vuelve imposible en los orgánicos que el Ministerio dispone según el Reglamento de la Ley de Educación.
Las Unidades Educativas del Milenio, más que elefantes blancos, son bombas de tiempo a estallar en cualquier momento.