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La dignidad y la decencia
La gran mayoría de ecuatorianos somos honestos, cumplimos la ley y obligaciones, respetamos normas y al prójimo, pagamos impuestos para el bien común, pero hay quienes creen que burlar tributos, la ley y los deberes es un éxito, así como celebrar que algún personaje se haya llevado millones en costales al exterior, y sin pudor exigir que el Estado ‘indemnice’ los daños y perjuicios ‘sufridos’, para volver a la ‘estrategia’ del denuesto y el dicterio contra mujeres que hacen política; aunque una jueza cuando fue injuriada, ante la amenaza de juicio, hubo excusas con el clásico ‘yo no fui’, aplaudido por quienes no conocen la dignidad ni la decencia.
Anabel García Choez