
Los diez paises en donde los ninos son mas tristes
Tras analizar la situación en 172 países, la Organización No Gubernamental (ONG) ha preparado una clasificación de los lugares en los que los derechos de la infancia son más vulnerados.
263millones de niños y niñas no son escolarizados. 68 millones de entre ellos participan en el trabajo infantil –la mitad realizando trabajos peligrosos–. 156 millones de menores de cinco años sufren retraso en su crecimiento. Casi 28 millones huyen de sus hogares. Las cifras hablan claro: al menos 700 millones de niños y niñas en todo el mundo han visto su infancia robada a lo largo del año pasado, como destaca el homónimo informe mundial publicado este jueves por Save the Children.
Tras analizar la situación en 172 países, la Organización No Gubernamental (ONG) ha preparado una clasificación de los lugares en los que los derechos de la infancia son más vulnerados. A la cola del listado se encuentran 10 Estados africanos. Al otro extremo, están Noruega y Eslovenia, seguidos por Finlandia, Países Bajos, Suecia. La lista toma en cuenta factores como la tasa de mortalidad de menores de cinco años, retraso en el crecimiento, escolarización, trabajo infantil, matrimonio, tasa de natalidad en adolescentes y situaciones de violencia extrema (desplazamientos de población y homicidios).
En Guinea (puesto 163), por cada 1.000 nacimientos, mueren 93,7 niños menores de cinco años. La desnutrición también representa un problema muy grave: el retraso en el crecimiento afecta al 31,3 % de niños entre 0-59 meses. Los de edad de educación primaria o secundaria que no van a la escuela son el 39,9 %.
Sierra Leona (Puesto 164)
África Central y Occidental ha reducido a la mitad la mortalidad de menores de cinco años desde 1990. Sierra Leona es uno de los nueve países de la región que han triplicado al menos el ritmo del avance desde los años noventa o han revertido la tendencia en el aumento de la mortalidad infantil, junto a Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana, Congo, Costa de Marfil, Gabón, Mauritania y Senegal. “Estos éxitos muestran que las decisiones políticas pueden ser más importantes que la riqueza de un país y que la pobreza no tiene por qué ser un obstáculo a los avances”, explica el informe.
Burkina Faso (Puesto 165)
Uno de los ámbitos en el que más flanquea Burkina Faso es la escolarización. Un 42 % de los niños en edad de educación primaria o secundaria no van a la escuela. Por cada 1.000 niñas de entre 15 y 19 años, se registran 107,2 partos.
Sudán del Sur (Puesto 166)
En Sudán del Sur, un país asolado por conflicto y por hambruna, dos tercios de los niños y niñas no están escolarizados. Las escuelas suelen estar demasiado lejos y las familias son demasiado pobres como para sostener la educación de sus hijos. El informe destaca que, después de Siria, es el país donde la infancia sufre más por los conflictos.
Chad (Puesto 167)
Cada día más de 16.000 niños mueren antes de cumplir los cinco años por causas que se pueden prevenir o tratar. Las tasas más altas de mortalidad infantil se encuentran en el África subsahariana, donde la atención médica básica suele ser inaccesible, demasiado alejada o demasiado cara. En Chad, más del 10 % de los niños no llega a su quinto cumpleaños. Esta tasa multiplica por 40 la de países como Finlandia, Japón y Noruega.
Somalia (Puesto 168)
En Somalia, alrededor de la mitad de los niños y niñas en edades de cursar primaria y secundaria no van al colegio. Este país también presenta una de las tasas nacionales más altas de trabajo infantil, una práctica que afecta casi a la mitad de la infancia (49 %).
República Centroafricana (Puesto 169)
Las tasas más altas de matrimonio infantil se encuentran en el África subsahariana y en Asia Meridional. En la República Centroafricana, el 55 % de las niñas de entre 15 y 19 años están casadas. Esta práctica también afecta a los niños, aunque en mucha menor medida. En este país, el 28 % de los chicos de 18 años contrajo matrimonio.
Malí (Puesto 170)
Cada siete segundos una niña se casa en algún lugar del mundo. En Malí, el 39 % de las chicas de entre 15 y 19 años contrajo matrimonio. En este país, la tasa de mortalidad entre los menores de cinco años supera el 11 %.
Angola (Puesto 171)
Este país presenta puntuaciones muy bajas en todos los factores analizados por el informe. Los puntos especialmente débiles de Angola son la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años (por cada 1.000 nacimientos mueren 156,9 infantes) y la de natalidad en adolescentes (por cada 1.000 niñas de entre 15 y 19 años, hay 161,9 partos).
Níger (Puesto 172)
A pesar de su pobreza relativa, Níger –así como Liberia– ha reducido la mortalidad infantil en dos tercios. Sin embargo, el 55 % de los niños no tienen acceso a la escuela. Las niñas son las más afectadas. La crisis alimentaria que azota el país está tensando al límite la capacidad económica de las familias, que, ante las estrecheces, anteponen la educación de los varones.
En Níger, el 39 % de las niñas en edad de cursar escuela primaria está fuera del sistema educativo, frente al 29 % de los niños.
Los peligros de la maternidad adolescente
Alrededor de 17 millones de niñas dan a luz cada año, lo que les fuerza a asumir responsabilidades adultas y pone en peligro su salud, su educación y sus perspectivas económicas. La mayor parte de los nacimientos de madres adolescentes (el 95 %) se da en países en desarrollo, y 9 de cada 10 de dichos nacimientos ocurren dentro del matrimonio o de la unión en pareja, dice el informe de la ONG.
La maternidad a una edad temprana, cuando el cuerpo de una niña no está lo suficientemente maduro para dar a luz sin complicaciones, suele tener consecuencias devastadoras. Las complicaciones derivadas del embarazo y del parto en niñas son la segunda causa mundial de muerte en niñas adolescentes de entre 15 y 19 años.
Y los bebés nacidos de madres adolescentes enfrentan un riesgo notablemente más alto de morir que aquellos nacidos de mujeres de entre 20 y 24 años. Las madres jóvenes tienen menos probabilidades de asistir a la escuela y más de tener que esforzarse para sostenerse económicamente. Esto las coloca a ellas y a sus hijos e hijas en riesgo de ser explotadas, tener mala salud y perpetuar los ciclos de pobreza.
La maternidad temprana también tiene un serio impacto sobre las economías de las naciones. Por ejemplo, si todas las adolescentes de Kenia terminaran sus estudios secundarios, y si las más de 200.000 madres adolescentes hubieran tenido un empleo en vez de haberse quedado embarazadas, podrían haber sumado a la economía del país 3.400 millones de dólares, lo que equivale al valor total de sector de la construcción en Kenia.